APRENDER A SER.
Cecy Valerio.
“Todo ser
humano, por el mero hecho de serlo, merece un homenaje”. J.L. Sampedro.
La UNESCO reconoce que la educación en
competencias debe comprender 4 pilares: Aprender a conocer, aprender a
hacer, aprender a convivir y un último que abarca a los demás, aprender a ser.
El trabajo en cada uno de estos ámbitos, principalmente en el ser,
fundamentan la base de una educación integral que comprenda, precisamente,
las dimensiones del ser humano, como la intelectual, emocional, física y
espiritual.
Vivimos en una sociedad y en una época
marcada por un vertiginoso avance tecnológico, estamos “bombardeados”
por todo tipo de publicidad y anclados a una corriente de
consumismo y competitividad que nos arrastra a todos. Este contexto ha
propiciado que muchos se centren en el “tener” y olvide del “ser”. Aprender a
ser es, entonces, no solo una prioridad, sino un gran desafío.
Ciertamente me gusta la época en que nos
tocó vivir. Somos privilegiados de tener acceso a tanta y tan rápida
comunicación, nos sorprenden los avances en la ciencia y, además, nunca
antes había tanto interés en el desarrollo humano. Sin embargo, es importante
retomar el aprender a ser, además de los cuatro pilares de la educación si no
queremos perdemos en un abismo inalcanzable de hacer del “tener” nuestra
motivación existencial.
Aprender a conocer, en el contexto de la
educación, implica la adquisición de instrumentos de comprensión, desarrollar
las habilidades de pensamiento y crecer en la dimensión que corresponde a la
inteligencia. Los programas educativos tradicionales apelan a este tipo
aprendizaje. La educación por competencia que incluye valores, actitudes y
habilidades, además de conocimientos, va más allá.
En otro pilar, aprender a hacer, es
influir en nuestro entorno con nuestras acciones. La práctica, es
fundamental para concretar acciones que nos llevan a incorporarnos al
mundo laborar y productivo.
Otro pilar es “aprender a convivir”, lo
cual determina un reto más ante una sociedad que se vuelve cada vez más hostil,
excluyente e indiferente. Convivir es participar y cooperar con el otro, con la
comunidad, con la naturaleza y con el cosmos. Es importante una educación
que priorice la convivencia.
“Aprender a ser” es un proceso fundamental
que recoge las tres anteriores. El desarrollo de la dignidad, la
auto-regulación, la integridad personal, el respeto a la humanidad, la
importancia de los sentimientos, son aspectos que fomentan el crecimiento del
ser. Señala la psicóloga Evania Reichert que “la realidad que vivimos no es más
que el reflejo de la falta de un desarrollo humano orientado al ser. Y eso debe
empezar desde temprana edad”.