¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo
y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La repuesta es
está, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino. Albert
Einstein
Albert
Einstein, científico alemán reconocidísimo a nivel mundial, cuya imagen de
hombre de edad avanzada con cabellera blanca desaliñada, anteojos y bata, ha
sido creadora del estereotipo del científico moderno, sabía muy bien que el
conocimiento por si mismo no es garante del Bien común. En un país como México,
donde constitucionalmente se habla de federalismo como el tipo de Estado que
adoptamos, es indispensable ahondar en la situación actual de la gestión del
conocimiento por parte del aparato gubernamental; esta gestión actualmente no
es limitativa al ámbito Federal, sino que ha permeado a los Gobiernos de las
Entidades Federativas en sistemas de coordinación.
El
presente ensayo tiene como fin analizar la situación actual de México, en
relación al Pacto Federal y la Coordinación Intergubernamental en materia de
Ciencia y Tecnología, describir los alcances jurídicos y administrativos
existentes en el rubro, y proponer una alternativa para una coordinación
federal más estrecha en esta materia.
Entendiendo
al federalismo como una herramienta para diseñar equilibrios, el Derecho
constitucional, define al Estado y a su forma de Gobierno. El poder
del Estado se justifica a través de la soberanía, y la soberanía se da al
interior como la capacidad de hacer leyes y hacerlas cumplir entre
los diferentes niveles de gobierno; y la soberanía externa como la
capacidad del Estado para auto determinarse. El poder constituyente no
gobierna, sólo es creador de una constitución. El constituyente de 1984 dio la
pauta de una República Federal. En este contexto, “en México el problema del
federalismo ya no es tanto legal (aunque siempre se puede mejorar) sino
político y económico”[1].
En nuestro
país, la Agencia Gubernamental encargada de gestionar el conocimiento es “El
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que fue creado por disposición del H.
Congreso de la Unión el 29 de diciembre de 1970, como un organismo público
descentralizado de la Administración Pública Federal, integrante del Sector
Educativo, con personalidad jurídica y patrimonio propio. También es
responsable de elaborar las políticas de ciencia y tecnología en México. Desde
su creación hasta 1999 se presentaron dos reformas y una ley para coordinar y
promover el desarrollo científico y tecnológico y el 5 de junio del 2002 se
promulgó una nueva Ley de Ciencia y Tecnología”.[2]
El
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, como entidad no sectorizada
dependiente del Ejecutivo, con funciones de coordinación sectorial y
administrador de un ramo presupuestal para Ciencia y Tecnología, cuenta
actualmente con tres mecanismos que tienen como fin la coordinación federal en
materia de ciencia y tecnología: la Conferencia Nacional de Ciencia y
Tecnología como instancia coordinadora entre las oficinas y consejos de los
estados y el CONACYT para impulsar la descentralización científica y
tecnológica, lasDirecciones Regionales, que tienen por objeto
“fortalecer el Sistema Nacional y los Sistemas Estatales de Ciencia y
Tecnología a través de la desconcentración y regionalización de las actividades
e instrumentos en estas materias”[3],
la cual se compone de la siguiente manera: Dirección Regional Noroeste,
cobertura: Baja California, Baja California Sur, Durango, Sinaloa y Sonora.
Dirección Regional Noreste cobertura: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas y Zacatecas. Dirección Regional Occidente cobertura: Aguascalientes,
Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit. Dirección Regional Centro, cobertura:
Distrito Federal, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Morelos, Querétaro y
San Luis Potosí. Dirección Regional Sur Oriente cobertura: Hidalgo, Oaxaca,
Puebla, Tlaxcala y Veracruz y la Dirección Regional Sureste, cobertura:
Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. Sin duda que es un esfuerzo
por descentralizar la política de Estado en materia de Ciencia y Tecnología,
sin embargo se encuentran asimetrías sobretodo porque en la Región Centro se
encuentran la mayor parte de investigadores, según información
estadística, la Encuesta
del Sistema nacional de Investigadores, en el 2011 había un total de 17,637
investigadores, de los cuales 10, 401, el 59%
se encontraban en las Entidades Federativas y 7,236 en el Distrito Federal o sea, el
41%.[4]
El último
de los mecanismos con el que cuenta el CONACYT para coordinarse con las
Entidades Federativas son los Fondos mixtos, los cuales contribuyen al desarrollo
científico y tecnológico estatal o municipal, a través de un mecanismo en el
que la Federación, Estados y Municipios aportan recursos de manera
conjunta, operados por el
Consejo. En cada Entidad se crea un Comité definitorio que, con académicos y expertos
en la materia, aprueban dar recursos para los mejores proyectos de
investigación que generen desarrollo local o regional. Haciendo un análisis, se
puede encontrar que actualmente la mayor parte de los recursos se han destinado
a las regiones Sur-Sureste y Noreste, de esta manera, es necesario que las
otras regiones, hagan homogéneas sus participaciones en materia económica, para
que la Academia y Sector empresarial involucrados, generen propuestas y
soluciones a problemas sociales existentes en sus regiones.
En este
sentido, es fácil notar que los mecanismos existentes de coordinación federal
intergubernamental en materia de ciencia y tecnología cuentan con un andamiaje
jurídico y administrativo, pero que enfrentan retos para perfeccionarse y lograr un
equilibrio que de como resultado mejores niveles de competitividad en materia
de innovación, creación de patentes, aumento de investigadores en las Entidades
Federativas, darle valor agregado a bienes y servicios locales y como
consecuencia atraer mayor inversión
extranjera directa.
El tema
de Ciencia y Tecnología debe ser una política de Estado en donde Municipio,
Estado y Federación, estén coordinados en todo momento, ya que en la época
actual, la ciencia y tecnología es la palanca de desarrollo a nivel
Internacional. Se debe dotar sobretodo al Municipio mayor participación y
acceso al Ramo 39, el “encargado de canalizar recursos a Entidades Federativas
para Ciencia y Tecnología“.[5]
Se debe
explorar la posibilidad, en el contexto de la Administración Pública, en una
dimensión interdisciplinaria, unificar planeación Urbana, Desarrollo Económico
y Ciencia y Tecnología para crear Ciudades del Conocimiento que sean polos de
innovación, optimizadoras de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación y conformación de redes de conocimiento en rubros como salud,
educación, creación de software, ensamblaje, etc. De esta manera el científico
Einstein, demostrará fehacientemente, como lo hizo con su Teoría de la
Relatividad, que el
conocimiento puede traer felicidad, si lo usamos con tino.
[1] Lan Arredondo, Arturo, Nuevos enfoques para el
federalismo. Una visión comparada. IIJ,
UNAM, Anuario.
[2] Breve Historia del CONACYT,
http://www.conacyt.gob.mx/Acerca/Paginas/default.aspx
[3] El CONACYT en los Estados,
http://www.conacyt.gob.mx/estados/Paginas/default.aspx
[4] Encuesta SNI 2011,
http://www.conacyt.gob.mx/SNI/Documents/Estadisticas_basicas_2011.pdf
[5] Ramo
39, Programa de Apoyos para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas,
(PAFEF),“Serie de Cuadernos de Finanzas Públicas 2006”, Centro de Estudios de
las Finanzas Públicas, Cámara de Diputados, LX Legislatura.