En el último año, los dos servicios más
importantes del país, la educación y la sanidad, han sufrido severos recortes.
La situación ha llegado a tal extremo que muchos institutos tienen dificultades
para pagar la luz y el agua. Las becas se reducen a la mínima expresión y las
partidas presupuestarias para los colegios públicos han descendido en muchos
casos cerca de un 40%. Las plantas de los hospitales se cierran, las pruebas
médicas se limitan y los jubilados, después de muchos años de sacrificio y trabajo,
han visto como sus pensiones eran congeladas. Algunos ingenuos y otros
malintencionados intentan hacernos creer que toda esta situación de recortes que
sufrimos es cosa del PP, porque lleva tres meses gobernando, como si ocho años
de gobierno del PSOE no tuviesen nada que ver en el asunto.
Haciendo un seguimiento de la
corrupción de los partidos políticos, así muy por encima, uno puede observar
que desde 2002 distintos miembros de los partidos políticos –especialmente del
PSOE y del PP- han sido investigados por 400 casos de corrupción. No hay
comunidad autonómica ni provincia que se libre. Hay casos como los ERE´s falsos
de Andalucía donde se calcula que el dinero estafado al estado asciende a 647.000.000
de euros, o el caso DGA, en Aragón, donde se calcula que el dinero público
estafado fue cercano a los 500.000.000 de euros o el caso de la trama de la
Caja de Castilla – La Mancha, donde el agujero patrimonial se estima en unos 3.000.000.000
de euros (tres mil millones, por si les bailan los ceros en las pupilas). En
los tres casos –solo para aquellos que se autodenominan defensores de los
trabajadores- están implicados miembros del PSOE.
Nos hemos acostumbrado
tanto a las grandes cifras de los casos de corrupción que solo de oírlas nos
aburren y ya no les damos importancia. Sin embargo, si tenemos en cuenta, por
ejemplo, que en España hay 5 millones de escolares de entre 6 y 18 años, esos 4
mil millones robados en estos tres casos de corrupción supondrían una beca de 800
euros por cada escolar. Así de simple. Si, asimismo, tenemos en cuenta que una
operación de cateterismo puede costar unos 30.000 euros, el robo de cuatro mil
millones supone 130.000 operaciones menos. Si tenemos en cuenta que en nuestro
país hay cerca de 9 millones de pensionistas, esos 4 mil millones suponen 330
euros para cada uno, que bien se lo merecen. Asimismo, teniendo en cuenta que 1
kilómetro de carretera cuesta 200 millones de euros, esos 4 mil millones
robados suponen unos 20 kilómetros menos. Y así podríamos seguir horas y horas.
Las cifras totales de
la corrupción en un país como España plagado de ladrones institucionales podría
llegar a resultar sencillamente escalofriante. Y todo ello sucede ante la
parsimonia de la sociedad, la permisividad de la justicia y el beneplácito de
políticos, algunos grandes empresarios y muchos banqueros. Por eso, no estaría
de más que cualquier desviación en la actuación de los cargos públicos con
fines lucrativos propios o ajenos fuese enjuiciada ya de una vez por todas como
casos de alta traición al estado, porque por el dinero que ellos roban pasamos
hambre todos los demás.