Despótica comunicación lasswelliana

El modelo de Lasswell, pionero en los estudios de la disciplina, no corresponde a la nueva sociedad, a la realidad de la comunicación; aun cuando existen medios que lo aplican, discursos políticos que se apoyan en él. La comunicación amerita que se la haga justicia.

 

. La comunicación amerita que se la haga justicia.
Por: Rodríguez Héctor David

La comunicación, además de haber pasado por la Torre de Babel, palomas mensajeras, dibujos y las extintas señales de humo, como antiquísimos modelos de comunicación; también fue estudiada y ordenada por grandes pensadores de los últimos tiempos como Lasswell, Mc Luhan, Adorno, Horkheimar, Habermas, Saussure, Strauss, Williams, Thompson, Mattelart, Bordenave, Canclini, Barbero, entre otros; quienes con fundamentos netamente contextuales, ofrecieron modelos de la comunicación, que si bien han aportados grandes avances para el entendimiento de la misma, tampoco es menos cierto que todos deben ser ampliamente estudiados según los tiempos durante los cuales fueron concebidos.

En principio, Lasswell a quien se le atribuye el autor intelectual del primer modelo de la comunicación, bajo un profundo deseo de idear un modelo esquematizado de la comunicación, inventa un sistema donde define su objetivo de informar, según las necesidades imperantes durante la Depresión de EEUU., lo que no obedece a la realidad intrínseca de la comunicación.

Más tarde, Europa no contenta con la propuesta funcionalista del Norte, plantea, desde la Escuela de Frankfurt, una visión comprensiva y crítica del movimiento social de su tiempo, adapta a la teoría de la acción comunicativa en el mundo de lo vivido, según Habermas (1997). A la par, el estructuralismo Francés, al igual que la Escuela de Frankfurt toma una posición más crítica, pero con hincapié en el mensaje y en el análisis detrás del discurso.

Mientras la escuela Inglesa, se ubicó más allá del marxismo clásico de la época, profundizando en la investigación critica de la comunicación, fundamentalmente en el estudio discursivo para abordar problemas concretos de la cultura contemporánea.

Los estudios culturales de la escuela Inglesa, desvincula la dureza de Frankfurt sin dejar a un lado la posición crítica pero ahondando en metodologías empíricas para tocar situaciones de la vida cotidiana de los receptores.

Latinoamérica dio un salto vertiginoso sobre los estudios críticos de la comunicación, ofreciendo un modelo propio, despertando el interés de los medios a la comunicación humana, implicaciones filosóficas, experiencias de comunicación popular, además del proceso de adaptabilidad por parte de los receptores.

Para este modelo más abierto, aparece en escena Armand Mattelart, quien a raíz de los hechos durante el gobierno de Salvador Allende (Chile), propone fomentar una comunicación más democrática y participativa, donde el receptor tuviera igual de condiciones para producir y emitir mensajes, lo cual Mattelart llamó “devolver la palabra al pueblo”.

Por su parte, los aportes de Barbero (1987), con su teoría de las mediaciones buscaban establecer distancia fundamental de las propuestas funcionalistas, semióticas y hasta con la escuela de Frankfurt. Del mismo modo, Canclini profundizó sobre los procesos de “hibridación cultural”, tratando de romper con las visiones dualistas utilizadas para explicar el proceso de seducción de los medios y sus mensajes sobre los receptores.

De todos los modelos mencionados, no podemos obviar que el modelo más cerrado a la reacción de los receptores (audiencia) obedece al de Lasswell, aun cuando el modelo de Lasswell fue, sin discusión, un gran aporte al estudio de disciplina, se concibió con el único fin de instruir, formar, adoctrinar o ideologizar.

Para el catedrático de la Universidad de Navarra, Javier Serrano Puche, el modelo de Lasswell tiene algunas carencias que no reflejan toda la riqueza de la comunicación. “Es un modelo que concibe la comunicación como un instrumento para la propaganda y como un proceso unidireccional”, señala.

De lo que se desprende que el modelo lassweliano pensaba en un público pasivo, sin dialogo, sin feedback, quizá inerte; algo muy contrario a la realidad actual, donde se muestra no receptores sino audiencias activas, llena de uso y gratificaciones, despiertas a la interactividad que posibilitan las nuevas tecnologías y de un modo especial Internet y en concreto la segunda generación de internet o la web 2.0.

En definitiva, el modelo de Lasswell no corresponde a la nueva sociedad, a la realidad de la comunicación; aun cuando existen medios que lo aplican, discursos políticos que se apoyan en él; Lasswell creó un modelo de información no de comunicación. ¡La comunicación amerita que se la haga justicia!

H.D.R

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales