Es notable como desde la última gran crisis que tuvo Argentina en 2002, se instaló fuertemente la idea del paternalismo estatal. Es decir, el reclamo de asistencia permanente del estado en casi todos los ámbitos de la vida social y económica de los argentinos. Esto último ha tomado forma en la enorme cantidad de subsidios estatales a los servicios públicos tales como luz, agua, trenes, colectivos, aviones, subtes, peajes, etc, como así también transferencias directas de ingresos a personas de bajos recursos.




