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Cardiopatía coronaria y estrés


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19/02/2012


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La relación entre estrés emocional y eventos coronarios mayores ha sido reconocida durante mucho tiempo e instintivamente aceptada. Sin embargo, la verificación de esta presunción no ha sido fácil, en especial porque no resulta sencillo cuantificar el grado de estrés emocional. Se han establecido condiciones de base en el perfil psicológico de las personas, definiéndose el mayor riesgo que conlleva la personalidad "Tipo A", es decir la correspondiente a sujetos competitivos, apegados al trabajo y al éxito y un gran nivel de autoexigencia. El mayor riesgo está representado por la triada permanente de hostilidad, crisis de fines significativos y alto grado de cinismo. La respuesta al estrés puede manifestarse en forma bifásica, con una respuesta rápida e intensa llamada agresiva dominante. De persistir el estímulo en forma prolongada el tipo de respuesta se adaptara a la modalidad defensiva subordinada. A partir de allí, se desarrollaron puntajes de cuantificación y se pudo determinar un aumento del riesgo relativo de infarto agudo de miocardio al doble en las 2 hs siguientes a un episodio significativo de alteración emocional. El impacto del estrés emocional no sólo puede provocar efectos en el plazo inmediato, sino que la relación puede mantenerse varios días después de la descompensación. En contraste, el efecto de gatillo que puede representar el ejercicio físico intenso es mayor, pero con una duración más breve. En un estudio realizado sobre 1263 pacientes se evaluó el registro de posibles desencadenantes antes del episodio agudo. El riesgo relativo de infarto agudo de miocardio luego de un episodio de enojo fue de 2.3, definiendo esos episodios como intensos, con tensión corporal marcada. En contraste, el riesgo relativo del ejercicio físico intenso fue de 5.9, pero con una duración de 1 hora. Por otro lado, es menester recordar que el ejercicio físico regular ejerce funciones de precondicionamiento, mejor consumo de oxígeno central y periférico y beneficios psicológicos que compensan largamente el riesgo relativo de una actividad intensa, en muchos casos practicada por una persona con escaso entrenamiento previo. Las situaciones relacionadas con entornos habituales como el ámbito familiar o de trabajo, representan la mitad del total de episodios de estrés emocional. Claras evidencias de la relación entre episodios de desborde emocional como los producidos por catástrofes naturales, a las cuales el DSM-IV asigna el máximo nivel de estrés emocional, se obtuvieron en años recientes durante dos grandes terremotos. En 1981, inmediatamente luego del terremoto de Atenas, el número de muertes de causa cardiovascular aumentó significativamente. En enero de 1994 un severo terremoto sacudió la ciudad de Los Angeles, California. Los registros de mortalidad muestran un significativo aumento de las muertes no traumáticas de causa cardiovascular, seguido por un descenso brusco en los días subsiguientes. Esto demuestra que la carga de estrés detonada por el terremoto resultó decisiva para aquellas personas más expuestas por un substrato arritmogénico de origen isquémico, lo cual aumentó la concentración de muertes en el lapso inmediato y produjo un descenso compensador en los días posteriores. En forma análoga, otros eventos de gran impacto sobre el estrés de una población, como acciones bélicas, se han relacionado con aumento de la mortalidad. Durante la Guerra del Golfo Pérsico, la población de Tel Aviv afectada por bombardeos mostró significativos incrementos en las tasas de infarto agudo de miocardio. Aún estímulos menos intensos de la vida cotidiana, como el regreso al trabajo los días lunes, ha demostrado ser un factor de importancia en la distribución temporal de los infartos de miocardio. I Es de tener en cuenta, sin embargo, que la aparición de un fenómeno agudo nunca es atribuible a factores aislados, sino que, como la mayor parte de las entidades mórbidas, interactúa un substrato predispuesto con uno o más gatillos y mecanismos de agravamiento del proceso. Esto explica por qué en un registro de infarto de miocardio menos de la mitad de los pacientes (48%) pudo describir un evento precipitante. Dentro de los detonantes descriptos, el estrés emocional fue el más frecuente (14%). Además, si bien los datos antes mencionados sobre el impacto del estrés sobre la incidencia de muerte súbita son claros, no todos los pacientes con muerte súbita recibieron un claro gatillo emocional en las 24 hs precedentes II.


 

Efectos del estrés sobre el corazón:

•       Aumento de la presión arterial

•       Aumento de la frecuencia cardíaca

•       Liberación de catecolaminas (hormonas del estrés, incluida la epinefrina, que también se conoce con el nombre de adrenalina) de las glándulas suprarrenales

•       Aumento de la demanda de oxígeno del cuerpo (una tasa metabólica temporalmente más alta)

•       Menor umbral para los ritmos cardíacos anormales, incluida la taquicardia ventricular, la fibrilación ventricular y la fibrilación auricular. La inestabilidad eléctrica del corazón hace que sea más fácil que se produzcan estos ritmos cardíacos anormales.

•       Espasmo de los vasos sanguíneos coronarios (del corazón), que provoca isquemia (flujo sanguíneo inadecuado al corazón)

Como prevenir el estrés:

•         Evite situaciones que sepa le causarán estrés.

•         Incorpore algún tipo de ejercicio todos los días.

•         Haga una dieta saludable, con alto contenido de frutas, verduras y cereales integrales.

•         No fume.

•         Beba alcohol sólo con moderación.

•         Los momentos de tranquilidad, la meditación, la oración, la lectura, el yoga y las técnicas de relajación (incluida la biorretroalimentación) pueden ayudar a manejar el estrés.

•         Los familiares y amigos pueden brindar el apoyo que necesita. Hablar acerca de los problemas puede ayudar a reducir los conflictos y a expresar los sentimientos.

•        Si tiene enfermedad cardíaca, su médico podrá recetarle un betabloqueante, un tipo de medicamento que ayuda a reducir la frecuencia cardíaca y controlar los ritmos cardíacos anormales



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