¿Qué le ocurre a la gente?.
Encienden el cerebro para ver la televisión y apagan la mente para
ver la realidad.
Parece como si la luz de sus ideas fuese apagada sin paciencia por
el cerebro reptiliano, encargado de la supervivivencia y las acciones
compulsivas.
Sin luz no hay día y sin mente no hay mañana. Por ello identificar
mal al enemigo es luchar en vano.
El enemigo hoy día es extranjero e imperialista, pero como si de
un videojuego se tratase su disfraz es sofisticado y cuenta con
estratagemas de última generación. De esta forma, la ocupación puede ser lenta,
provocar histeria, desorientación y finalmente miedo. El miedo es un anestésico
que todo lo duerme.
La quimera que vive Europa es propia de una película de Alfred
Hitchcock, donde el asesino se lleva a los familiares y amigos de la víctima a
disfrutar de un ágape cuyos platos son servidos por un prestidigitador sobre
una mesa-ataúd donde yace la víctima. Así es nuestra crisis, cocinada con
cumbres vacías y decorada con estadísticas apocalípticas.
La receta de la crisis más conocida es la famosa deuda soberana.
Una deuda inventada por los especuladores -fundamentalmente fondos de inversión
y banca- y que recuerda al mito de Sísifo, quien subía una roca hasta la cima
de la montaña y cuando lo conseguía se le volvía a caer por la otra ladera, y
otra vez vuelta a empezar.
A estas alturas de la película debería estar claro que el enemigo
está en Wall Street, en el FMI y en el BCE. Allí, tras unas pantalla se
esconden los ladrones de Ali-Baba. Los saqueadores de nuestras conquistas sociales,
de nuestro Estado del Bienestar. El imperio de la avaricia, de la codicia
pecuniaria. De la sed de la pobreza.
Decía el erudito inglés Robert Burton que donde Dios tiene un
templo el demonio levanta una capilla. Y no le falta razón. En el Viejo Continente
son ya tres los países conquistados y todavía faltan unos cuantas
capillas. Las primeras llamas de la desesperación han empezado a
crepitar. Y lo malo de todo incendio es que no se conoce su alcance hasta que
se apaga el fuego, a su vez azotado por el viento y la lluvia. Y hace tiempo
que sopla fuerte, y más aún que no cae ni gota.
Ahora toca de nuevo Grecia. La Historia le dedicó un hueco entre
los más altos escalones de la sapiencia humana. Hoy le dedica unas páginas en
el libro negro de las estafas.
El 59% de la deuda pertenece a bancos franceses (39%) y alemanes (25%).
En un primer momento se le presta 110.000 millones de euros
(30.000 el FMI, 80.000 entre las bancas gala y teutona). En el segundo
rescate se le prestarán 146.000 millones. (37.000 acreedores voluntarios,
109.000 la UE+FMI). Toda esta masa monetaria será devuelta por el país heleno a
un interés, mínimo, del 4,5%.
Además, bajada del 22% del salario mínimo, rebaja de las pensiones
y despido de 15.000 funcionarios este año. Y todo ello para pagar la deuda
generada por los mismos que la compran.
¿Se puede ser más listo para joder a los más pobres y ser más
tonto para aplaudir a los más ricos?.
(Fuente: CIA factbook, Reuters).