Cecy Valerio.
“El viaje de mil millas comienza con el primer
paso” Lao Tsé.
En este mes de enero, inicio de año,
generalmente tenemos el deseo de volver a empezar, de realizar una lista de
buenos propósitos, de emprender acciones que mejoren nuestra vida, de renovar
nos y hacer las cosas de la mejor manera posible. Deseamos felicidad a
nuestros seres queridos, y deseamos, nosotros mismos, ser más felices.
Por eso decimos “Feliz Año Nuevo”.
Por lo
tanto, ¿qué hace que a los tres meses, a los pocos días, nos hayamos olvidados
de esos buenos propósitos y deseos?, ¿por qué la frustración de fin de año de
no haber alcanzado nuestras metas y sentir culpa por no poder cerrar un ciclo
satisfactoriamente?, o bien, ¿ por qué querer hacer todo frenéticamente en los
últimos días del año y terminar cansados y con sentimiento de culpa por no
haberlo logrado?
¿No sería
mejor la idea de vivir un día a la vez y abonarle todos los días, con
nuestras acciones, pensamientos y actitudes, con nuestras convicciones,
entusiasmo, prioridades y valores, a nuestro proyecto de vida ? Me gusta la
concepción de comenzar cada día, no comenzar otra vez, sino comenzar de
nuevo, como dice Alejandro Lerner en su canción “volver a empezar”, lo
cual implica –como dice Jorge Bucay- rescatar de nuestro recorrido
anterior el registro de lo aprendido, vivido y equivocado para intentar
encontrar de nuevo el trayecto que nos toca recorrer.
Buscar la
felicidad y ponerla en la lista de propósitos como un fin nos lleva muy pronto
a la frustración, sobre todo porque la confundimos con el placer y la
satisfacción y la fincamos en aspectos que nos necesariamente nos llevan
a ser más felices: una mejor figura, ganar más dinero, hacer el viaje que tanto
se ha soñado, hacerse la cirugía para verse más joven, ampliar la cartera de
clientes, tener más salud.
Es por ello
que en estos primeros meses del año es común ver a más personas haciendo
ejercicio, poniéndose a dieta, organizando papeles, trabajando más. Todo
eso es bueno. Los propósitos y deseos para el año nuevo son buenos, pues un
inicio es siempre una oportunidad de comenzar otra vez, así como lo es un nuevo
amanecer en la vida de cada quien. Dice el dicho popular que más vale tarde que
nunca.
El terapeuta
gestáltico español Sergio Sinay, en un artículo sobre este tema propone
que más que intentar frenéticamente ser felices en este año que ha
iniciado, sería muy conveniente pasar a limpio, con honestidad, tiempo y
dedicación, los ejes que consideramos esenciales para nuestra vida y que son
los que conforman los cimientos de nuestra verdadera felicidad.
“¿Deseo ser
amado? ¿De qué manera? ¿Estoy dispuesto a convertir mi energía amorosa en
un amor conjugado a través de acciones? ¿ Me comprometo a indagar cómo
necesitan ser amados mis seres queridos para poder amarlos así sin que ello
contradiga mis principios, valores y posibilidades? ¿ Tengo la intención y el
compromiso de dejar un mundo mejor de cómo lo encontré al llegar? ¿ Qué haré en
mi vida cotidiana para que todo esto suceda? ¿Voy a dejar de correr detrás de
mis deseos y mis urgencias para escuchar también la voz de mis necesidades y
dar a lo que es importante el lugar que hoy le otorgo a lo urgente?”.
Estas son
algunas preguntas que plantea Sergio Sinay para reflexionar acerca del año
nuevo. Cada quien, sin embargo, tiene su propio proyecto de vida e identifica
(o debe indagar para conocer) los ejes de su vida que lo conforman y
sobre los cuales debe trabajar cotidianamente.
Decía el
doctor Victor Frankl que la felicidad es como una mariposa. Cuando la
perseguimos frenéticamente para atraparla, ésta siempre se nos escapa. Sin
embargo, cuando nos tranquilizamos, nos sentimos en paz y nos aquietamos,
ésta viene a nosotros y se posa con suavidad en nuestros hombros. Te deseo que
este 2012 esté lleno de esas pequeñas acciones y actitudes cotidianas que
enriquezcan tu vida en todas sus dimensiones: física, emocional y espiritual.
ENHORABUENA.