Yo muy
particularmente en mi consulta no indico Metilfenifato, ni Atomoxetina, ni
Anfetaminas considero que son productos de uso muy delicado donde el limite del
riesgo-beneficio es extremadamente estrecho. En los casos que son adsolutamente
necesario donde han fallado otras medidas terapeuticas le dejo la desicion a
los especialistas que son los neuropediatras y los psiquiatras
infanto-juveniles
I most particularly in
my office did not indicate Metilfenifato, or atomoxetine, or amphetamines I think
are very delicate use products where the risk-benefit limit is extremely
narrow. In cases where it is necessary adsolutamente where they have failed
other therapeutic measures will leave the desicion to specialists who are child
neurologists and psychiatrists child and youth
En 1937, un
descubrimiento casual sacó a la luz los efectos de las anfetaminas sobre la
hiperactividad psicomotriz. Actualmente estos estimulantes se pueden adquirir
para uso clínico y se prescriben para tratar el trastorno por déficit de
atención con hiperactividad(TDAH) en la infancia, adolescencia y algunas veces
en la edad adulta, aunque hay otros estados clínicos que pueden ser objeto de
este tipo de prescripción médica, como es el caso de la narcolepsia. La
información que existe sobre estos productos es extensa y su administración es
en general la primera elección. Se ha observado que son sustancias efectivas en
el corto plazo y, dado que son múltiples los estudios de investigación al
respecto-además de la gran experiencia clínica acumulada durante los últimos
años en su utilización-, se considera que hoy día se sabe más sobre estos
productos que sobre cualquier otro psicofármaco de prescripción en niños. El
aumento en el diagnóstico de TDAH parece ser reflejo de un aumento en el
reconocimiento de este problema. Sin embargo, como también se ha generado un
exagerado incremento en la administración de estimulantes, grupos antagónicos
han manifestado que últimamente se les está dando un uso inapropiado. Estos
conflictos producen sin duda desconcierto y temor entre los padres de los
menores con TDAH, los educadores y los legisladores, lo que impone mayores
retos al trabajo clínico diario del psiquiatra infantil.
La decisión de
prescribir estas sustancias se basa en la presencia de TDAH con síntomas
suficientemente graves para causar alteraciones funcionales en el hogar o en la
escuela. Si bien la medicación es una herramienta eficaz y muy documentada,
algunos síntomas pueden no revertirse. Asimismo, hay padres de niños y
adolescentes que se oponen al uso de los estimulantes, sobre todo cuando los
efectos colaterales son importantes o la eficacia es limitada. La
farmacocinética de los estimulantes se caracteriza por una rápida absorción,
una baja unión a proteínas y un rápido metabolismo extracelular. Se considera
que más de 80% del producto se excreta sin cambios y se logra una mayor
biodisponibilidad si se ingiere después de los alimentos. Sin embargo, en el
caso de la pemolina, la actividad metabólica es diferente.
Los productos tradicionales
son el metilfenidato y la anfetamina, disponibles en preparados de acción larga
y acción corta. La necesidad de utilizar estimulantes de acción prolongada
deriva de las características particulares de los preparados de acción rápida,
que requieren tomas frecuentes que a veces es difícil administrar, lo que
repercute en la adhesión terapéutica.
En Estado Unidos, la
industria farmacéutica ha estado desarrollando un tipo de metilfenidato con
patrones de liberación osmótica. Múltiples estudios demuestran que la respuesta
clínica a los estimulantes es de hasta 70%. Sin embargo, es importante señalar que
en general se acepta que los efectos de estos compuestos no son paradójicos ni
específicos del TDAH.
El tratamiento
siempre deberá ser individualizado; la administración de dosis fijas es la
práctica más utilizada por los clínicos. Los efectos terapéuticos establecidos
para los estimulantes actúan sobre las áreas motora, social y cognoscitiva,
además de los efectos ya conocidos sobre los principales síntomas del TDAH. Los
efectos no deseados que se pueden presentar al usar estos compuestos, se
resuelven las más de las veces con ajustes en dosis y horarios de
administración. De acuerdo con la referencia de los autores, se deberá tomar en
cuenta la comorbilidad psiquiátrica en el TDAH para los fines de la
prescripción médica de los estimulantes