Ahora vuelve a hablar el PP de reformar la educación en caso de que llegue al poder. Allá por el año 1996, la decepción se consumó por no saber tratar el tema a tiempo. No sorprendió al profesorado la dejadez ministerial (entonces en manos del partido conservador) al tratar la educación de personas adultas como la trató la Ley de Calidad de la Educación (LOCE) que aprobó el Partido Popular.
El tratamiento era llamativo desde la misma exposición de motivos de la ley. Sorprendían afirmaciones como que “la necesaria ampliación de la atención educativa a la población adulta” se concreta como un problema del sistema educativo. Sin duda era una afirmación gratuita, ya que podría ser un objetivo de la educación de personas adultas una aspiración o una pretensión; pero de ahí a catalogarlo como un problema para el sistema educativo iba un abismo.
Quien analice con precisión lo que era el Título III de la LOCE, puede comprobar que coincidía plenamente con lo que era el Título III de la LOGSE. La mayor decepción para el profesorado fue constatar que se trasplantó íntegramente, sin añadir aportaciones que pudieran contribuir a la mejora de la educación de personas adultas y a elevar la calidad de la misma.
Había artículos en los que se limitaba a hacer reproducciones parciales o totales de lo que conocíamos, llegando a aplicar a la educación permanente los objetivos que se aplicaban a la educación de personas adultas. En ocasiones “fusilaba” el contenido de un artículo, “jugaba” con los párrafos sueltos de otros o se limitaba a cambiar “formación de adultos” por “formación de personas adultas”. Muchas veces se hacía una redacción plagiada, empobreciendo el contenido de la nueva redacción. El trabajo de los técnicos ministeriales se convirtió en un fracaso sonado.