Día cero en Madrid: un bebé blanco y sonrosado nace en un hospital público, atendido por varias enfermeras, una matrona y un ginecólogo.
Día cero en Mogadisho:
un bebé de piel negra nace en una chabola, atendido por su abuela y
algunas mujeres del entorno familiar.
A los tres días de
vida, el primer bebé duerme en su cuna, mimado y querido por un numeroso
grupo de adultos que se desviven para que crezca sano, confortable y
feliz.
A los tres días de vida, el segundo bebé viaja en el regazo de su madre durante casi veinte días, bajo un sol abrasador, pasando hambre, hacia un campamento de refugiados donde se hacinan cien mil personas. Es su última esperanza.
La historia del primer bebé es bien conocida por todos, crecerá, se formará, tomará sus propias decisiones acerca de su destino y cuando sea adulto será lo que quiera ser si aprovecha las incontables oportunidades que le brinda la sociedad. Esperanza de vida: 80 años.
El segundo bebé con
suerte será atendido antes de morir de inanición por un médico occidental
que trabaja para una ONG y sobrevivirá. Probablemente tenga secuelas de
por vida por la malnutrición de su madre durante el embarazo y los días de
penuria sufridos. Esperanza de vida : 48 años.
Si el segundo bebé
consigue crecer y llegar a la adolescencia, si es hombre – si es mujer
casi seguro que será violada y esclavizada o entregada por sus padres a un
hombre que la maltratará de por vida -, cuando sea consciente de la vida
que le espera, tratará de eludir a la guerrilla para no convertirse en un
niño-soldado, cruzará el desierto caminando con los ahorros que haya podido
reunir e intentará conseguir una plaza en una patera que zarpe de
Marruecos hacia Europa. Si no se ahoga y no le intercepta la Guardia
Civil llegará a las costas españolas donde huirá como un zorro acosado por
los perros hacia el interior. Con suerte llegará a una ciudad como Sevilla
y se plantará delante de ti en un semáforo con una sonrisa de oreja a
oreja para tratar de conseguir unos euros.
El azar le ha llevado
hasta ese momento, hasta ti, hasta el blanco que se ha dejado llevar por
el oleaje favorable de una vida llena de oportunidades y riqueza.
¿Qué vas a
hacer? ¿Ni siquiera devolverle la sonrisa aunque no le des nada? ¿No
dignarte ni a mirarle? Deberías ver tu reflejo bien alimentado en esos
ojos enrojecidos por la falta de sueño que te miran risueños.
¿Qué hacemos? ¿Subimos
la ventanilla para que ni siquiera nos toque y la música ahogue su saludo?
La próxima vez que te
quejes por tener que levantarte a las 7:00 para ir a trabajar, piensa un
poco, sé consciente de la suerte que el Azar ha querido regalarte y disfruta de
ella con moderación.
¿Quién ha dicho que la
merezcamos?
Intermón Oxfam –
Emergencia en el cuerno de África: http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=2291
Más opiniones en www.acortescaballero.com