. Posiblemente desde que nos
engañó con todo lo relativo a la tregua-trampa y a su negociación con la banda
asesina, poniendo al Estado al nivel de ETA y efectuando la negociación de tú a
tú. La sensatez que se le supone a cualquier político, le hubiera llevado a
marchase por siempre vergüenza torera. Ahora, tras las mentiras políticas y las
fuleras negociaciones en nombre del socialismo, Zapatero se ve obligado a
marcharse a casa con todo el desprecio e indignidad que él mismo se ha labrado.
Decía ayer un buen amigo, socialista él, que si bien Elenita Salgado “ha sido
la tonta útil del Gobierno”, Zapatero lo ha sido por propia convicción; lo que
agrava aún más la enfermiza personalidad de un presidente que llegó a Moncloa
en tren de cercanías y rodeado de mentiras, terror y amenazas.
Ahora mismo, la convocatoria de
elecciones era una necesidad. Los mercados ya negaban su funcionamiento y la
retirada de Zapatero se ha fraguado el sábado, día 23 de julio, con el
conocimiento de siete personas muy allegadas y un medio de comunicación
‘amarillo’ que, dicho sea de paso, se negaba a toda costa de que se anunciaran
elecciones anticipadas. Precisamente, ese diario ‘amarillo’ y cada vez más
entredicho, da a conocer una encuesta brutal y demoledora para la gestión del
presidente Zapatero: el 75% de los españoles
rechaza la gestión de Zapatero y el 84% dice que no confía en él. El camino no tenía otras alternativas. ¿Por
qué? Pues porque al mentiroso se le captura antes que al cojo.
Rodríguez Zapatero ha demostrado
ser un fracasado que ha dañado el equilibrio estatal y que, además, ha
conducido a España hacia el desastre. De ese desastre no se libra su partido,
por suerte. De paso no estaría de más que el socialismo empezara a desaparecer
por el bien de las sociedades desarrolladas, del liberalismo conductor y de la
simple ética social y política, además de la necesaria credibilidad económica
que tanto ha dañado el ‘Vendeburras’ de León. Por cierto, después de seis años, aún no han
conseguido mis amigos pro socialistas demostrarme que Rodríguez Zapatero no es
un ‘Vendeburras’, a pesar de haberme pedido en reiteradas ocasiones que dejara
de calificarle así.
Zapatero se ha convertido en el presidente más
rechazado de la historia democrática española, no solo por los españoles sino
en el exterior, así como el más denostado en las reuniones de Estado. Quiero
traer aquí a colación que en las conferencias iberoamericanas, ningún líder
quería estar sentado junto a la representación española; ello demostró que los
enviados de ZP se convirtieron en los más denostados del sur europeo. ¡Que se
lo pregunten a la secretaria de Estado de cooperación internacional, Soraya
Rodríguez!
El presidente ha acabado
cosechando lo que merece y lo que ha sembrado, por eso va a seguir sintiendo de
cerca el desprecio de la ciudadanía y el de su propio partido. Ah, el movimiento ‘perroflauta’ (mal llamado 15-M) también le
tiene guardada una sorpresa para los primeros días de septiembre.
Jesús Salamanca
Alonso