BIEN SER, BIEN ESTAR.
2011, Año Tagore.
“Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de
lo grande”. Rabindranath Tagore.
Era muy jovencita cuando leí por vez
primera el nombre de Tagore. Se trataba de una cita textual al inicio de un
artículo en la revista Time. Parafraseando al autor decía que cada vez que nace una criatura, nos trae
el mensaje de que Dios todavía no ha perdido la esperanza en los hombres. No
sólo me gustó mucho la frase, sino que me impactó. Desde entonces nació mi
admiración por el poeta bengalí.
Este año se celebra el Año Tagore,
declarado así por la UNESCO, con motivo del 150 aniversario de su nacimiento
(1861-1941). Celebraciones, festivales,
concursos y exposiciones de celebran en todo el mundo para recordar al poeta,
dramaturgo, músico, activista y místico. Su legado trascendió las fronteras de
la India para convertirse en un poeta del mundo que refleja el sentir profundo
del ser humano.
Tan profundo y espiritual, como
actual y comprometido, el Premio Nobel de Literatura 1913, ha sido reconocido
por figuras grandes de la humanidad como Gandhi quien llamó lo Gurudev, que
significa profesor divino y quien además durante su lucha pacifista por la
independencia de la India solía cantar
sus odas y recitar sus poemas debido a que reflejaban los sentimiento de amor,
paz y lucha que guardaba en su corazón.
Einstein lo llamó “Hijo supremo de la
India”. Otros le decían “Bengala de Oro”, “Gurú de amor”. Los Himnos Nacionales
de la India y de Bangladesh son canciones de este gran artista quien además se
comprometió con el servicio a los pobres y con la educación de su país,
principalmente la educación rural.
Su gran amor por la naturaleza lo
llevó a tener un contacto místico con los árboles, las flores, las plantas, la
tierra. Decía a sus discípulos: “Aquí tienen a sus dos maestros. Yo, el maestro
humano y el árbol, maestro de la naturaleza” admitiendo con humildad sus
limitaciones como humano y reconociendo
con reverencia la sabiduría y belleza del entorno natural.
Fiel a sus raíces indias, a su gente,
a sus costumbres a pesar de haber estudiado en el Reino Unido, lo que Tagore
escribió en su momento era el sentir de su pueblo. Sin embargo, al retomar su obrar pareciera
que habla de nuestro sentir, de lo que siente también México. Por eso Pérez de
Cuellar lo llamó “Poeta del Mundo”.
El siguiente fragmento, tomado
“Ofrenda Lírica” (Gitanjali) obra que le mereció el máximo galardón de las
letras, bien coincide con lo sentimos respecto a lo que en estos momentos vivimos en nuestro país.
Cuando la mente vence al miedo y
el corazón se mantiene alto
Cuando el mundo no está dividido
en fragmentos por estrechos muros domésticos
Cuando las palabras salen de lo
hondo de la verdad
Cuando los brazos se tienden
incansables hacia la perfección;
Cuando el claro hontanar de la
razón no se ha perdido en el desolado desierto de los hábitos muertos,
Cuando eres tú quien conduce la
muerte hacia un pensamiento y una acción cada vez más vastos al paraíso de la
libertad
Padre, haz que mi país despierte.
Lo poco que conozco y he leído de Tagore me ha
cautivado. Este año, Año Tagore, es un
gran pretexto para conocer, leer, saborear y releer al gran poeta de Bengala, al
Tagore de la India, Al Rabrindanath de todos, al poeta del mundo, a nuestro
Tagore.