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No es la reforma energética ni los impuestos, lo que calienta es el despilfarro


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06/01/2017


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Quién en su sano juicio quiere pagar 20% más por llenar el tanque de gasolina. Sin duda es la queja recurrente de la población (muy natural y entendible); pero, al final del camino no es el tema de fondo, no nos equivoquemos. Lo que calienta es el despilfarro, la corrupción y la ineficiencia política y gubernamental. ¿Y la clase política comprende…?


Podemos decir que hasta ahora ha habido dos villanos favoritos: la reforma energética y los impuestos a la gasolina. Para buena parte de la población, el aumento en el precio de la gasolina es el reflejo evidente del fracaso de la reforma energética. Así lo han planteado diversos líderes de la oposición, e incluso algunos oportunistas que en su momento votaron a favor de dicha reforma. Para otro grupo, conformado por los analistas y comentócratas más liberales, aquellos que odian todo lo que huele a Estado, y los miembros de la oposición que se dieron cuenta que criticar la reforma era como dispararse en el pie (los panistas de golpe de pecho por ejemplo), el problema son los altos impuestos que paga la gasolina. Ambas posiciones, desde mi perspectiva son incorrectas.

Lo que en realidad explica el tamaño del amento es una combinación de tres elementos: i) la fuerte depreciación del tipo de cambio observada en 2016; ii) la enorme dependencia que tenemos de la gasolina importada; y iii) la evidente debilidad de las finanzas públicas. Lo que esto pone en evidencia es, por un lado, el fracaso de la política energética que hemos seguido durante las últimas tres décadas y, por el otro, la terrible vulnerabilidad fiscal del Estado mexicano y el abandono en el que hemos sumido a las refinerías en el país, la falta de inversión en este ramo y la creencia generalizada de que era mejor importar la gasolina que producirla en el país.

Ahora bien, cuando se habla de “liberalizar” el precio de la gasolina, muchos piensan que la liberalización implica, en automático, que el precio bajará. Llevamos años con precios controlados. Las fluctuaciones en el precio simplemente no estaban contempladas. Ingenuamente, la clase política piensa que una vez que viéramos estaciones de servicio con marcas distintas a Pemex, el precio bajaría. (Esto nos pasa por dejar hablar a los políticos antes que a los técnicos).

Simplemente nos olvidamos que la producción de gasolina tiene muchas etapas que empiezan en la extracción del crudo y terminan en la gasolinera. Como en cualquier otro bien, el precio debería de reflejar el costo de todas las etapas de la producción, más los márgenes y los impuestos y considerar los subsidios, en caso de que existan. Además, una consideración adicional: el proceso de producción y abasto de gasolina en México han estado controlados en su totalidad por Pemex, por lo que los costos de todas las etapas han estado ocultos siempre. En este contexto, van mis cuatro apuntes sobre la liberalización de precios de las gasolinas:

Primero. Lo que no nos saben explicar es que la liberalización del precio de la gasolina sacará a la luz todas las ineficiencias que se han generado por décadas. La falta de capacidad de refinación, de eficiencia operativa, de infraestructura de todo tipo, de capacidad de almacenamiento, entre otras cosas. Todo se irá revelando conforme el precio de la gasolina se vaya determinando bajo condiciones de mercado. Quitémonos de la cabeza que la competencia deberá estar solamente en las estaciones de servicio. La competencia tendrá que estar en todos los eslabones de la cadena. Se tendrá que abrir el mercado de importaciones. Hoy en día importamos 53% de la gasolina que consumimos. De ésta, 80% llega por mar. Sobra decir que la capacidad portuaria que tiene el país simplemente no es suficiente.

Segundo. La capacidad de almacenamiento, utilizada hoy por Pemex en su totalidad, también es precaria. Para darnos una idea del déficit, aquí un ejemplo: dos empresas en Houston, Texas, tienen una capacidad de almacenamiento igual a toda la capacidad instalada en México (que es de 10.6 millones de barriles). Abrir este mercado puede atraer inversión portuaria; pero, es necesario liberar los precios para que hagan esta inversión atractiva.

Tercero. Por otro lado, (y esto es un enorme reto que va a poner a prueba la capacidad del Estado mexicano para brindar certidumbre), es necesario que se garanticen condiciones de operación mínimas. ¿Qué empresa querrá invertir si sabe que sus ductos podrán ser ordeñados sin control y nadie hará nada al respecto? ¿Quién querría que sus productos fueran detenidos horas o días en una carretera bloqueada? ¿Cuánto tendrían que agregar a sus costos los nuevos posibles inversionistas como pago de cuotas, moches o mordidas? De nuevo, el Estado de derecho será fundamental.

Cuarto. Aparte de todos los procesos en la cadena productiva, también están los impuestos que hoy en día representan, entre IVA y IEPS, 43% del precio por litro de la Magna y 36.1% de la Premium. Ahora bien, los combustibles fósiles contaminan. Incluso con nuestra memoria de corto plazo podemos recordar los meses de 2016 en los que la capital del país estuvo expuesta a contaminación excesiva. Si es este el caso, ¿no deberíamos de pagar más por este daño que causamos al medio ambiente? ¿Por qué no se invirtió desde hace más de 50 años en crear una red de transporte público eficiente y suficiente?

No es la reforma energética ni los impuestos, no nos equivoquemos. No haber hecho una reforma energética hace 30 años va a pasar la factura hoy. La rapacidad del gobierno, los partidos y la clase política permitieron opacidad y poca inversión por años en Pemex, es el tema de fondo.

Es hora de exigir, ver, sentir, escuchar, que la clase política también se abroche el cinturón y se comporten a la altura de las circunstancias. Porqué debemos solo “comprender” las medidas dolorosas que se tienen que tomar. El despilfarro, la corrupción y la ineficiencia política y gubernamental es lo que tiene a la gente en las calles. El precio de la gasolina sólo es la gota que derramó el vaso.

@leon_alvarez



Etiquetas:   Impuestos   ·   Reforma Energética   ·   PEMEX   ·   México   ·   IVA
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