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Cambiar el chip de CEOs


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05/01/2017


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Si se escucha al gobierno, a los economistas afines, a los periodista menos críticos de su gestión y hasta a algunos analistas, el pendiente más importante de Macri es la inversión. 






En parte puede ser real que la inversión es lo que hasta ahora le ha fallado al gobierno y que además es la causa de la baja actividad, la caída en el crecimiento, el desempleo y un mayor empobrecimiento. Sin embargo la inversión no es causa, en realidad está en la mitad de la cadena de valor que da como resultado mayor crecimiento y menos pobreza. Antes de la inversión. que en este caso sería consecuencia (la baja inversión) está la demanda, la rentabilidad, los costos (impositivos, laborales y de servicios) está también el escenario financiero y sus variables (dólar, tasa, rentabilidad financiera, créditos) y por último,  al comienzo, como generadoras de todo lo demás, están las expectativas.

La inversión,  como acción que se puede esperar de determinado grupo o sector si se trata de privados, es en realidad reacción a otra cosa, no es acción espontánea y sin motivos (o causas) El Estado en cambio si hace en determinados ciclos, inversiones por acción, no espontánea tampoco, pero si para atender a necesidades, programas o proyectos que surgen de los distintos poderes de un Estado o de la sociedad (obras públicas, inversión educativa, en ciencia, en salud o empleando a más gente).

En el Presupuesto 2017 hay mucha inversión del Estado, es más, si a todo el Gasto Público (como le gusta llamarle a los estatistas) le llamamos inversión, es realmente muy alta la proyectada. El problema es que ese presupuesto acusa un Déficit Fiscal Primario de algo más de 4 puntos sobre el PBI. Esto sin contar intereses, deudas de las provincias y otras salidas, que  los economistas en general de todo el arco ideológico coinciden, el Consolidado será de 10 puntos y algunos dicen de más todavía. Eso significa, que el Estado va a gastar entre un 5 y un 10 por ciento más de lo que le va a ingresar (según lo que el Blanqueo de capitales suba la recaudación). Ese porcentaje deberá salir a buscarlo al mercado tomando deuda. 

Si toma deuda en dólares, depende de cuál sea el interés (en la Era Trump) aunque el gobierno no sincera esta parte, para poder usar esos dólares en la economía local, deberá Emitir Pesos. El equivalente al cambio que quiera utilizar de esos dólares financieros que ingresen, deberá imprimir en moneda local. Es real que la ecuación Reservas y Circulante va a mejorar si ingresan dólares, pero a la par del ingreso, habrá emisión. En suma: contraerá deuda como solución al déficit y a la vez va a emitir, lo cual a esta altura ya sabemos, genera inflación.

Si en cambio se endeuda en Pesos, como pasó con los Bonos a 7 y 10 años con 15 por ciento de interés, si los compradores son del mercado internacional, no es tan malo ya que el Estado no competiría por los pesos con los privados en el mercado local, lo cual a los privados les llevaría la tasa más arriba. pero sigue siendo malo, porque para tentar a esos inversores financieros internacionales a cambiar sus dólares y comprar bonos en pesos, se debe tener una tasa alta. Sin contar que además esos dólares que ingresan al país para la compra de bonos, aumentan la cantidad de divisas y los desvaloriza, retrasando aún más el cambio.

La Inversión Financiera puede ser muy buena en las economías estables, con variables razonables y flujos de capital productivo, pero en un país con variables por las nubes, endeudado, en recesión hace por lo menos 3 años, termina siendo un impedimento a la inversión directa y productiva (por las variables que demanda). Es como si una persona que quedó desempleado, en lugar de conseguir un muevo trabajo aunque sea de menor ingreso y con eso ir pagando sus gastos, recurre a un prestamista con alta tasa de interés. En el caso de un país es más serio y tienen mayor responsabilidad los que gestionan la economía, porque ellos son los que proponen esas variables, que hace rentable lo financiero (y volátil, ya que puede salirse en cualquier momento) y desalientan o directamente impiden la inversión directa y productiva.

Claramente, sea a consecuencia de la herencia recibida o por las propias medidas que se tomaron, hoy la inversión directa y productiva, la que genera empleo, consumo y exportaciones está tan baja,  porque se prioriza lo financiero y esto es responsabilidad del gobierno.

Pero para ser justos hay que decir también, que al gobierno se le está exigiendo algo, que hoy en el mundo pasa muy poco y mucho menos fronteras afuera cada uno de los países y eso son las inversiones directas. Hoy la inversión directa, en estructuras, en producción o en explotaciones de recursos naturales, es poco factible en casi toda la región, salvo que se ofrezcan condiciones muy ventajosas. Esas condiciones son en general quitas impositivas, cambio competitivo para exportar, bajo costo laboral, controles laxos y sobre todo, sindicatos flexibles. Todas esas condiciones (leoninas si se quiere,  a favor de los inversores internacionales) algunas dependen del gobierno, otras no, pero todas son difíciles o imposibles en nuestro país.

Sin embargo hay otra inversión que es posible, que se puede lograr, que solo es cuestión de incentivarla y el gobierno no puede  o no quiere hacerlo.

Esa inversión posible, aunque en algunos casos hay que hacerle algunas actualizaciones, es la inversión que ya se hizo.

El INDEC que ahora no miente, da datos oficiales confiables y hace una verdadera contribución a los análisis y a las propuestas, publicó hace poco datos que muestran la "utilización de la capacidad instalada industrial" (Link) si quieren revisar el informe, les dejo el enlace. Lo valioso de este estudio, es que expone con claridad que según los sectores y los rubros de la industria, hay una capacidad ociosa que va: desde la Industria de Cartón y Papel de un 15 por ciento a la Industria Textil con más de 40 por ciento o a la Industria Automotriz que dramáticamente supera el 45 por ciento. El promedio da que la Capacidad Industrial Utilizada está apenas por arriba del 65 por ciento.

Esto indica que cerca del 35 por ciento de lo que se invirtió en infraestructura industrial, hoy no se está utilizando. A la vez no es descabellado pensar, que eso que no se utiliza y ya se invirtió hace tiempo, solo es porque no hay condiciones favorables (laborales, impositivas, de tasa de interés, de costos de energía, de costos de servicios y de crédito) para que no haga falta nueva inversión, se ponga en marcha, se produzca más, se genere empleo, y a la vez se crezca. Si la industria en general,  pusiera en actividad ese casi 35 por ciento de inversión que ya hizo y hoy no es productiva, no solo daría empleo, aumentaría el consumo, sino que de modo directo, el Estado a la vez tendrían un porcentual similar de crecimiento en su recaudación de ese sector.

Es dificil entender por qué el gobierno, con el déficit enorme y  la necesidad de aumentar su recaudación que tiene, no va en busca de ese sector, que claramente podría incentivar sin grandes inversiones. 

Este mismo porcentaje de capacidad ociosa, aunque el INDEC todavía no lo publicó en un informe detallado, pero la CAME y otros entes vienen dando avances, se repite e incluso se agrava en comercios y servicios. 

En Ciudad de Buenos que por lo general tiene el mayor indice de ocupación comercial del país, los locales ociosos llegan a un promedio que dependiendo de la zona va de 2,5 a 3,5 locales vacíos por cuadra.

Las empresas de servicios, que en general dependen de otras actividades en modo tercerizado como puede ser la industria, la administración privada y el comercio, también tienen una capacidad ociosa con respecto a su potencial de servicio de más del 30 por ciento y las que operan directamente con el público, por caída del consumo, se vieron más afectadas todavía.

Toda la infraestructura de cada uno de estos sectores, que no se utiliza y fue inversión anterior, no está generando actividad, pese a la inversión que ya se hizo, por falta de condiciones, demanda y de rentabilidad.

El Triunvirato que maneja la economía y tiene el poder real en el gobierno: Peña, Lopetegui y Quintana, descontando al Jefe de Gabinete que viene de la Ciencia Política, las otras dos espadas vienen de la empresa. Son considerados empresarios y CEOs exitosos.  Uno fundador del Grupo Pegasus que desarrolló Farmacity y el otro pasó por el ministerio bonaerense de la producción de Felipe Solá y en lo privado fue fundador de EKI y CEO en LAN. Ambos estuvieron en corporaciones que comercializaban retail, (EKI y Farmacity) con buenos contactos y beneficios de los gobiernos de turno (así es fácil ser exitoso) Sin embargo el foco principal, es que desde esas corporaciones, donde pudieron carterizar la comercialización de consumo masivo, supieron sacar del mercado a competidores, sobretodo a pymes. Hoy son dos funcionarios con gran poder, los "ojos" de Macri como dice el propio presidente. Y lo cierto, es que buena parte de esa capacidad instalada ociosa que nos muestra el INDEC, que no produce pese a las inversiones ya realizadas antes, corresponde al sector Pyme.

Las Pymes no solo son las que más emplean en términos reales, sino las que menos evaden impuestos y las que menos se quieren endeudar con el fisco. En todo sentido las Pymes son articuladoras de actividad económica, distribuidoras de riqueza y tienen un impacto social positivo mayor, que el aumento de la actividad de las corporaciones.

Quizá salir de la crisis no se trate de inversiones internacionales, ni de grandes inversiones, ni de apertura de grandes empresas (menos si emplean a pocos y funden pymes).

Quizá los funcionarios deban cambiar el chip y de pensar en las corporaciones (y desde las corporaciones y la mentalidad CEO) deban pensar en las inversiones que tanto le costaron a muchos emprendedores los últimos años y un alto porcentaje no se está utilizando (se está dilapidando)

El gobierno no debe desesperarse  por nuevas y grandes inversiones.

Quizá deberían pensar en las pymes y en crear reales condiciones para ellas (que la Ley Pyme no creó o fueron insuficientes) si su cabeza de CEOs se los permite.





































 











Etiquetas:   Crisis Económica   ·   PYME   ·   Mauricio Macri
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