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El Korán versus el Libro de Mormón


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30/09/2015


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José Smith y Mohamed se parecen mucho, y sin embargo son diferentes. El Koran y el Libro de Mormón son los libros sagrados de dos grandes grupos religiosos. Y sin embargo, uno de esos libros es mentiroso y el otro dice la verdad.


El Koran y el Libro de Mormón se asemejan en que ambos son Hijos de la Biblia, herederos de la tradición judeo-cristiana. Y los hombres que escribieron esos libros se parecen mucho y poco a la vez. Para ser más exactos, Mahoma no escribió nada, era analfabeto, sus discípulos escribieron sus palabras. José Smith escribió todo el libro de Mormón personalmente, a pesar de tener una escolaridad deficiente y una pobre cultura universal. Mohamed aprendió a escribir y a leer el árabe muy tardíamente

Ambos tenían visiones de ángeles. Uno veía a Gabriel, el otro a un ángel llamado Moroni. Y a ambos les gustaban mucho las mujeres, llegando a tener nueve esposas cada uno. Sin embargo, uno tuvo esa cantidad de mujeres en un contexto cultural y social de poliginia normal en arabia, y el otro en un medio donde la poliginia era excluida por las leyes y la religión puritana de USA.

Pero vamos a lo profundo. Un verdadero profeta de Dios no es solo aquel que dice la verdad de SUS visiones, sino que además, garantiza el origen celestial o divino del mensaje que recibe. Es en realidad un puente entre dos mundos, el Absoluto y el relativo, el Eterno y el Temporal.

Si su conexión es con el inframundo o con espíritus engañadores, vulgarmente demonios, es un falso profeta de Dios. Y seguirlo es un grave riesgo para la civilización y para la salvación de las almas. Pues en vez de luz trae oscuridad. Y a la larga resulta ser un anticristo, aunque use el nombre de Cristo o el de Jesús para legitimar su mensaje.

Vamos viendo más detalles. Mahoma narra en sus discursos y en el posterior Koran un mensaje idéntico al de los profetas de Yahvé y al de los apóstoles, los diez mandamientos siguen vigentes, y el marco histórico es el mismo que el de la Biblia, con todos los lugares arqueológicos claramente establecidos, Egipto, el Monte Sinaí, Jerusalén, Sodoma, Gomorra. La Mekka, Medina, el mar Rojo. Para Mohamed, Jesús es el super-profeta, el más poderoso, aunque no es el hijo de Dios.

En cambio el Libro de Mormón parte de un marco histórico ficticio, falso, nombra ciudades y eventos que jamás existieron. Dice que una familia judía del siglo 7 antes de Cristo, de los tiempos de Jeremías, poco antes de la destrucción de Jerusalén a manos del ejército de Nabucodonosor, salió hacia el desierto y construyó a la orilla del mar un barco que recorrió el mediterráneo, luego el atlántico, y llego a las cosas orientales de Norteamérica.

Liderados por Nefi, el patriarca que recibió la orden divina de viajar a occidente, sus descendientes construyeron una nueva civilización judía. Con ciudades, idioma hebreo, batallas contra sus disidentes propios y contra los descendientes de unos mesopotámicos que habían viajado mucho antes que ellos hacia Norteamérica.

No hay dudas que América fue visitada por Fenicios, vikingos, japoneses y chinos, mucho antes de Colón, pero el establecerse como pueblos permanentes de estas tierras es algo que debe ser probado con datos arqueológicos concretos. Y eso jamás ha ocurrido.

Las ciudades nombradas por el libro de Mormón NUNCA HAN SIDO ENCONTRADAS. Y las armas de hierro, de bronce, de estilo medio oriente y palestina, usadas terribles batallas de los nefitas contra otros pueblos enemigos,  jamás han sido encontradas. Ni tampoco carros de combate, muy usados por los asirios, los judíos, los babilonios y los egipcios. Tampoco se ha encontrado algún texto escrito en hebreo, o “egipcio reformado”, como argumenta José Smith, en cuero, madera, metal o piedra. Ya que el libro de Mormón, escrito en planchas de oro y en ese idioma, jamás ha sido reencontrado.

Si se han encontrado escritos rúnicos, dejados por los vikingos que llegaron a las costas orientales del nuevo continente. Y algunos textos fenicios.

Las ciudades de los nefitas jamás se encontraron en más de cien años de búsqueda, en cambio, en ese mismo tiempo, en palestina se han  encontrado numerosas ruinas de ciudades y aldeas judías e israelitas, que demuestran la rigurosa verdad de las cosas históricas narradas en la Biblia, madre del Korán. Lo mismo armas y textos escritos en hebreo y arameo, como son los manuscritos del mar Muerto.

Además, el libro de Mormón dice que Jesucristo se apareció en Norteamérica durante tres días, predicando públicamente, tras morir en Jerusalén, y en  esos tres días el sol no se puso. Sin embargo, en las leyendas indias de los navajos, sioux, o apaches, no hay registro de algún evento semejante.

Así las cosas, si no hay ciudades, ni documentos, ni ruinas o monumentos, ni monedas, ni escritos, ni armas, que demuestren que existió realmente esa tribu de Nefí y de otros pueblos mesopotámicos mencionados por José Smith, y de sus batallas descritas en el Libro de Mormón, podemos concluir que el Libro de Mormón es falso, su historia es un engaño y pura ficción. Pura fantasía.  

Todo lo bueno y verdadero que contiene el libro de Mormón es copiado de la famosa Biblia del Rey Jaime, muy usada en ambientes protestantes ingleses y norteamericanos.

Pero el libro de Mormón contiene herejías cristianas que son inaceptables para un católico o un protestante. Pues afirma que No existe ningún pecado original heredado desde Adán hacia todos sus descendientes. Por lo tanto el bautismo solo se aplica al estilo de Juan Bautista, solo para perdonar o limpiar pecados personales. Dice que Adam fue perdonado por Dios, cosa que el Génesis no dice.

También son erróneas, o al menos, discutibles las formas que usa José Smith para discernir espíritus buenos de los malos. Y eso es un serio problema para un profeta y para sus sucesores, pues para definir como correcta una doctrina se debe saber qué tipo de espíritu inspiró al vidente. Y también se debe discernir bien la naturaleza de los demonios para poder combatirlos con los exorcismos apropiados.

Su teología es también digna de graves objeciones, pues tiene un concepto espacial de Dios y del Espíritu Santo. Es decir, piensa que Dios es un ser corporal o material, cosa que contradice flagrantemente las palabras de Jesús en que afirma que Dios es Espíritu y no materia, en el Evangelio de Juan. El mismo error comete al decir que los ángeles son seres corporales. En su ignorancia teológica se imagina que literalmente Dios se sienta en un trono, y no entiende las analogías, imágenes y parábolas que usan los profetas para hablar del Supremo Invisible y Omnipresente Dios, que es inteligencia pura, y luz pura e infinita.

Pero el Korán justamente nos muestra la imagen y el concepto de un Dios que es Espíritu puro, un ente trascendente, no corporal ni material, que no puede ser representado por iconos. Es el mismo Dios descrito por Moisés y Jesús, no el de José Smith. De allí se concluye que el Korán está teológicamente más cerca de la Biblia, aunque no logra entender la encarnación divina de Jesucristo. PUES HAY EVIDENCIA DE QUE MAHOMA JAMAS PUDO LEER LOS EVANGELIOS COMPLETOS, SOLO ALGUNAS HISTORIAS APOCRIFAS, POR TANTO ES COMPRENSIBLE SUS ERRORES DE AL TRATAR DE ENTENDER Y EXPONER LA PERSONA Y LA MISIÓN DE JESUCRISTO EN EL KORÁN. TAMPOCO LEYO UNA TORAH, solo escucho lecciones e historias orales de algunos rabinos y judíos piadosos.

Por eso podemos inferir que Mohamed si vio al arcángel Gabriel, y lo escuchó, pues Gabriel es quien se apareció al profeta Daniel, al Sacerdote Zacarías, el padre de Juan Bautista, y a María la madre de Jesús, según narra la Biblia y el mensaje venia realmente del cielo. Pero Moroni, el ángel que se le apareció a  José Smith no venía del mismo Origen, ya que el supuesto mensaje divino no coincide con los datos doctrinales contenidos en el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Si el marco histórico es falso, y el mensaje está alterado o contaminado con otras influencias invisibles, el libro de Mormón no contiene entonces lo que llamamos La Verdad de la Revelación Judeo Cristiana y no es confiable para la salvación de las  almas y la iluminación del mundo. Además, San Pablo, en la Epístola a los Gálatas, advierte a los cristianos que no acepten NINGUN EVANGELIO SUPUESTAMENTE TRASMITIDO POR ÁNGELES U OTROS ESPÍRITUS, PUES HAY GRAVES PELIGROS DE QUE LAS FUERZAS OSCURAS INTENTEN CONTROLAR LA MENTE HUMANA CON FALSOS MENSAJES SUPUESTAMENTE CELESTIALES.

Desde ese punto de vista el libro de Mormón está descalificado desde la antigüedad misma por el Apóstol Pablo y por San Juan Evangelista, pues éste último advierte en el final del  Apocalipsis que NO DEBE AÑADIRSE NI QUITARSE NADA A LAS ESCRITURAS SAGRADAS, SO PENA DE CASTIGOS DIVINOS TREMENDOS. Lo mismo dice Moisés en Deuteronomio 4,2 en lo que al Antiguo Testamento se refiere.

Mahoma en cambio, quiso trasmitir un mensaje celestial que se convirtió en Libro DESPUES DE SU MUERTE, sin su responsabilidad personal, por así decirlo, en cambio José Smith QUISO REAL Y VOLUNTARIAMENTE ESCRIBIR UN NUEVO LIBRO SAGRADO, CON TODOS LOS RIESGOS ESPIRITUALES QUE ESO INVOLUCRA PARA EL Y PARA SUS SEGUIDORES.

Mahoma fue más sabio, tuvo temor de Dios y se mantuvo lo más fielmente posible cerca de la esencia de la Biblia, hasta donde sus conocimientos y mentalidad le permitieron. Pero José Smith cometió errores a pleno conocimiento de las advertencias de las Sagradas Escrituras. Según la misma Biblia, Satanás es el gran mentiroso, pues no permaneció en la Verdad y quiso engañar a Adam y a Eva, por lo tanto, si el Libro de Mormón tiene un marco histórico de mentira y las famosas planchas de oro no existen, y el pueblo hebreo de Nefi nunca existió, tenemos una religión edificada sobre mentiras. Y por tanto diabólica en su origen. Su componente de Verdad es únicamente aquello en que copia a la biblia inglesa del Rey Jaime.

De allí es que se considera en rigor conceptual a José Smith y a su libro de Mormón como herejes, y en el mejor de los calificativos como semi-cristiano, pues dijo que se consideraba un nuevo profeta cristiano, pues acepta que Jesús es el único salvador. Pero no usa criterios cristianos para vivir ni para pensar la Verdad.

Mahoma, en el mismo rigor conceptual, no es cristiano y nunca pretendió serlo, por lo tanto no se le puede catalogar de hereje, solo se puede decir que realmente fue un profeta que creó una grande y piadosa religión casi de la nada, que ha tenido más éxito histórico y moral que el cristianismo, a juzgar por la conducta y obediencia de  sus seguidores a través de los siglos.



Etiquetas:   Religión   ·   Historia   ·   Hermenéutica
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