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El Padre Pio de Pietrelcina, Un Signo de Dios para todos los tiempos.


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02/10/2014


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         El Padre Pio de Pietrelcina, Un Signo de Dios para Todos los Tiempos.


 

La hermenéutica es la ciencia de la recta interpretación de los textos sagrados y de los símbolos de la vida misma, en una lectura que nos haga comprender la intención exacta de quien escribe o de quien inspira un texto. Para los teólogos un santo es un signo de Dios en medio de la historia del mundo. Una especia de Señal de lo Eterno en medio de la vida superficial e irrelevante de la mayoría de los hombres. Un dedo indicador de alto significado y una ruta a seguir para los más valientes.

La vida del Padre Pío es uno de los signos más poderosos y misteriosos que la humanidad del siglo XX pudo contemplar e interrogar a su antojo. Un humilde sacerdote capuchino italiano puso a los científicos y a los escépticos de espaldas, sin nada que decir para deshacer o destruir ese signo reluciente de una realidad trascendente que desborda el entendimiento común.

En la doctrina kabalística y en el Korán se nos dice que tanto el hombre como el universo son una palabra viviente del Creador. Y los sabios son aquellos que pueden leer ese mensaje escrito en el mismo ser del “homo sapiens-u homo faber” de nuestra época. Signos para que los seres pensantes reflexionen. Y leerlo bien. A fondo. Y uniendo todos los datos relacionados para captar el mensaje completo, sin mutilación ni alteración del contenido.

Así las cosas el Padre Pio de Pietrelcina fue un Cristo Viviente en la tierra. Vivió 81 años. Y 50 de esos años vivió estigmatizado, es decir, con las mismas heridas que recibió Jesucristo en la cruz del Gólgota. Cinco llagas abiertas. Las de los pies, las de las manos y la del lanzazo del costado, que describe San Juan en su Evangelio.

Sangraban todos los días y no cicatrizaron nunca, excepto al cumplirse los cincuenta años exactos de aquella tortura dolorosa, que se produjeron el 20 de Septiembre de 1918 y se cerraron misteriosamente el 20 de Septiembre de 1968, unas 48 horas antes de su fallecimiento. Acaecido a las 2,30 de la madrugada del 23 de Septiembre de ese mismo año.

Había nacido el 25 de Mayo de 1887. En el seno de un hogar muy piadoso, y desde pequeño quiso ser sacerdote. Desde los 5 años de edad ya tenía visiones del mundo espiritual y conversaba con Jesús, María y el Santo Ángel Guardian. Y ya en esa época tenía que enfrentarse con el demonio que le atacaba sin piedad. A los 16 años ingresó como novicio a un convento capuchino, una rama de estricta observancia de los frailes franciscanos. A los 23 años se ordenó sacerdote y a los 31 recibió las estigmas.

Desde niño podía leer las mentes de quienes se le acercaban, y tras la estigmatización sus poderes de acrecentaron y miles de prodigios comenzaron a producirse en torno de su persona de cerca y a distancia. Sanaba enfermos con el simple contacto de sus manos, o con una bendición, se aparecía en los sueños de mucha gente, y de gente que no lo conocía. Se bilocaba a cientos de kilómetros, materializando un cuerpo físico adicional visible para varias personas al mismo tiempo a plena luz del día. Y mientras tanto su cuerpo real estaba de rodillas orando en el convento de San Giovanni Rotondo.

Profetizaba eventos con toda certeza, leía mentalmente la historia personal de cada uno de los que iban a verlo, ya sea para entrevistarse o para confesarse con él. Ningún pecado le era oculto, y sabia hasta lo que la persona había almorzado, sin que se lo dijeran, o incluso el nombre exacto de una persona que quería pasar como anónima o desapercibida. Sabía la hora de exacta de la muerte de diversas personalidades, y se aparecía en medio de los campos de batalla de la segunda guerra mundial, para salvar a algún soldado cuya madre se encomendaba a las oraciones de este piadoso intercesor.

Los ciegos veían y los paralíticos andaban en su presencia, con curaciones permanentes, no transitorias, como sucede con los que se sugestionan en ciertos ambientes de emociones religiosas colectivas. Los médicos que lo conocieron jamás pudieron descubrir algún fraude. Se le aplicaron diversos tratamientos para cerrarle esas llagas, y la medicina moderna fracaso en ese empeño. Y la Congregación del Santo Oficio o la Inquisición lo investigó intensamente por varios años. Y tampoco encontró engaños o herejías en su persona, comportamiento e inspiración.

Pero los portentos no eran solo esos. Este sacerdote comía muy poco, unos 500 gramos de alimento al dia,  y sin embargo perdía 300 gramos de sangra cada día por sus llagas las que jamás se infectaron. Y en la semana santa sangraba más de un litro de sangre y sin embargo en la noche recobraba su peso normal sin haber comido esa cantidad de comida para reponer el peso. Se podría decir que en su cuerpo LA ENERGIA COSMICA SE TRANSFORMABA EN MATERIA CORPORAL.

No en vano los médicos que lo examinaron poco antes de recibir los estigmas constataron Altas Temperatura en su  cuerpo, que bordeaban los 50 grados celsius. En las prácticas de yoguis famosos esas temperaturas indican la activación grandes poderes ocultos. A un hombre común esas fiebres los matan. Pero el Padre las resistió bien. Tapasya es la palabra sanscrita que se usa en la india para indicar el calentamiento del cuerpo por fuertes prácticas ascéticas. Y Tumo le llaman los tibetanos. Una transformación alquímica y secreta se opero en el cuerpo del Padre Pio.

Y por eso constantemente su cuerpo exhalaba un perfume de rosas y violetas, y el jamás uso perfumes o jabones perfumados. Y sus vendas manchadas de sangre algunas veces se llevaron a algunos enfermos que sanaron inmediatamente. Lo mismo con los guantes que cubrían sus manos, al aplicarlas en los enfermos se sanaban y además se producía una visión en la que aparecía el alma del sacerdote dando su bendición al paciente en una proyección astral.   

Y en algunas ocasiones las llagas de las manos irradiaban luz al bendecir a los fieles después de la misa. Y, como se narra respecto de los poderes de omnipresencia de De Jesús en los evangelios, era invocado en diversas partes del mundo y su influencia llegaba a esos lugares de diversos modos: Ya sea con un perfume, o como una aparición en vigilia, como una visión en sueños, o finalmente como la sanación o el prodigio solicitado.

Le bastaba tocar una carta o saludar a alguien para recibir toda la información necesaria, por una via exclusivamente extrasensorial, haciendo casi superfluas las palabras. Asistir a una misa del Padre Pio era un interesante espectáculo, sobre todo  a la hora de la Comunión. Al ir dando la hostia en los labios de los que se arrodillaban para recibir el Corpus Cristi, muchas veces se abstenía de darla y pasaba de largo hacia otra persona, sin decir nada. Pero al interrogar a esos “omitidos” confesaban con sinceridad que eran indignos de recibir el Cuerpo Eucarístico por graves pecados jamás confesados, y en muchos casos se les mandaba directamente al confesarse con una frase que el Padre les decía al oído.

Revelaba a sus penitentes hasta los pecados que habían olvidado con una clarividencia asombrosa. Y si sus oraciones hacían falta en Polonia por ejemplo, allá llegaba su poder curativo sobre enfermedades gravísimas. Ayudó incluso a hombres ateos o agnósticos a creer de nuevo en Dios, y devolvió a las filas de la iglesia a connotados masones que hacían gala de posiciones anticlericales, de la masoneria italiana, y ayudó a gentes de otras iglesias a tener una actitud más ecuménica.

Fundó un hospital denominado “Casa de Alivio al Sufrimiento”, donde los enfermos fuesen tratados con dulzura además de la aplicación de los más modernos métodos terapéuticos, y al menor costo económico posible.

Se apareció en visiones nocturnas a varios escritores de temas espirituales para aconsejarlos. También a niños que oraban a Jesús o a María para enseñarles breves misterios de la fe cristiana o para profetizarles el modo como Dios cumpliría sus pedidos de fe.

Después de muerto se ha seguido apareciendo en sueños a diversas personas que le solicitan su intercesión. Y hasta los niños que van a ser sanados le ven aparecer espiritualmente con el ojo de su mente.

Parte del misterio interior o psíquico de este sacerdote capuchino es que EL HABLABA REALMENTE CON JESUCRISTO Y ESCUCHABA SUS RESPUESTAS CON EL OIDO INTERIOR, DEL MISMO MODO COMO LO HACE UN YOGUI DE LA INDIA OYENDO MENTALENTE A SU MAESTRO QUE LE HABLA DESDE OTRA DIMENSIÓN. Basta con leer las biografías de Helena P. Blavatski, o la de Sarada Devi o de Paramahansa Yogananda, o de Paul Brunton para ver que eso  es así.

Este fenómeno no es raro en la vida de los santos. La famosa Teresa de Avila tenía ese mismo poder y san Francisco de Asís, también. La chilena Teresa de los Andes, San Juan Bosco, etc.

En realidad la clave para comprender la vida del Padre Pio de Pietrelcina se requiere conocer el evangelio de San Juan y diversos textos del Nuevo Testamento. No basta con decir, mire el padre Pio es otro estigmatizado más, de los tantos que ha tenido la iglesia. Si bien es  cierto que el pasado tenemos a Santa Catalina de Siena, a Catalina de Emerich, A Santa Gema Galgani, a Teresa Neumann, a San Francisco de Asis, e incluso a San Pablo, como estigamatizados.

El caso  del Padre Pio es notable y cualitativamente diferente por varios motivos escriturales e históricos que debemos estudiar para entenderlo como una Manifestación de Cristo entre los hombres, al estilo de los Avatares de la India, es decir, un Descenso del Verbo de Dios al mundo, o  como un real y viviente Advenimiento al final de los tiempos del Jesucristo Dios, que describe el Nuevo Testamento.

Veamos las diferencias cualitativas en este caso y que nos ayuda discernir “Quien Es” el padre Pio, una pregunta esencial para la teología mística y la teología moral. Por eso el Evangelio de san Juan le da tanta importancia a los “Yo soy” de Jesucristo. Yo soy la Luz del Mundo, Yo soy Camino, la Verdad y la Vida, Yo soy el Buen Pastor, etc.

En primer lugar el Padre Pio es EL PRIMER ESTMATIZADO QUE ES UN SACERDOTE ORDENADO DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA. San Francisco solo llegó a ser Diacono, no presbítero o sacerdote. Era solo un medio sacerdote, pues no se consideraba digno de tan alto honor en el Servicio a Dios y a las almas.

Hay un vínculo multiforme que una a San Francisco con el Padre Pio, que va más allá de los nombres. Su nombre de bautismo fue Francisco Forgione. E ingreso a la Orden Capuchina, que es de estricta observancia franciscana. Toda la vida de Pio es de una extraordinaria humildad y obediencia a los superiores. Tal como lo indica la regla de esa Orden religiosa y el ejemplo de San Francisco su fundador.

San Francisco solo estuvo dos años estigmatizado y falleció. (Desde el 1224 al 1226 D, de C.) El Padre Pio las tuvo 50 años. (Desde 1918 a 1968). Y eran dolorosas y sangrantes a toda hora. Con leves momentos de coagulación. Y las fechas de la estigmatización y las experiencias místicas que las acompañaron son casi iguales y con respaldo escritural preciso.

El Pobrecito de Asis las recibió el 17 de Septiembre de 1224, tras la aparición de Jesús crucificado delante del vidente, con la forma de un serafín de seis alas clavado a una cruz. El Padre Pio las recibió el 20 de Septiembre de 1918 tras ver con  el ojo de su mente a un personaje que chorreaba sangre por las manos el costado y los pies que se acercaba a el en medio de una paz absoluta. Al despertar vio que las heridas estaban abiertas y sangrando en su cuerpo. Visiones idénticas en esencia y en una fecha casi igual con diferencia de tres días. A 694 Años de distancia dos manifestación del Cristo sufriente por los pecados de los hombres.

Una notable sincronicidad significativa. Iguales caracteres de hombres de humildad probada. Iguales fechas, iguales visiones de un ser misterioso que se acerca y aparecen las llagas en la carne. Y ambos de la misma orden religiosa. Igual devoción al Jesucristo hasta la entrega de la vida. Hombres obedientes a Dios, casi sin egos. Y ambos enfermizos.

La diferencia está en los poderes, de pequeña monta en el caso de Francisco, de inmenso despliegue y amplitud en  el caso del Padre Pio. En uno la manifestación se da al ocaso de la vida y en el otro al comienzo la vida sacerdotal.

Ese ser misterioso que viene hacia San Francisco y hacia el Padre Pio tiene un profunda relación con el Evangelio de San Juan como se dijo antes. Debemos leer el capítulo 14 de Juan, versículos 18 al 23.

No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros. Aun un poquito,

y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis;

porque yo vivo y vosotros también viviréis

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á él.

Dícele Judas, no el Iscariote:Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros,y no al mundo?

Respondió Jesús, y díjole: El que me ama,mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.

 

Así es pues. Cristo le promete a los Apóstoles que le manifestaría a ellos y haría morada en ellos. El Padre Pio se convirtió en la Morada de Jesucristo a los ojos del mundo entero.

San Mateo dice: Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Una promesa divina que se ha cumplido siempre por medio de la constante presencia de los santos en la tierra y el seno de la iglesia. Promesa que se ha cumplido también en la respuesta a millones de oraciones hechas en todos los tiempos en situaciones límites y dolorosas que cada uno sabe que Dios le ha ayudado y salvado.

Pero este estigmatizado en particular no solo mostro su unidad con Jesùs por sus heridas y sentimientos de horror por el pecado y misericordia por las almas de los pecadores, sino que mostró también las cualidades divinas de Cristo. Su Omnipresencia, su Omnisciencia. Y su Omnipotencia, en cuanto los seres humanos pueden conocer y realizar esa condición y seguir siendo humanos. Escuchar oraciones a distancia es participar de la Omnnisciencia, lo mismo leer los pensamientos privados y conocer pecados ocultos en los repliegues de la memoria olvidada. O saber los nombres y los cargos de los que le visitaban, o saber quien está vivo o muerto en un barco de guerra que se hunde en alta mar.

Sanar enfermedades incurables, dar la vista a niños que nacen sin ojos, es manifestar la omnipotencia, lo mismo que expulsar demonios para sanar enfermos mentales. Y es manifestar la omnipresencia de Dios aparecerse en dos lugares al mismo tiempo o entrar en los sueños de personas que nunca le han conocido, o proyectar su perfume a cientos de kilómetros de distancia. Y sentir los dolores de otras almas como propios.

Todo esto fue posible pues la Sagrada Escritura promete y dice la verdad cuando afirma que Jesús oro en la ultima cena y dijo: “Para que todos sean UNO, como Tu Padre en Mi, y Yo en Ti, que ellos sean UNO en nosotros, PARA QUE EL MUNDO CREA QUE TU ME ENVIASTE. La Gloria (los poderes divinos) que tu me diste, Yo les he dado, para que sean uno, asi como nosotros somos Uno. YO EN ELLOS, Y TU EN MI, PARA QUE SEAN PERFECTOS EN UNIDAD, PARA QUE EL MUNDO CONOZCA QUE TU ME ENVIASTE Y QUE LOS HAS AMADO A ELLOS COMO TAMBIEN A MI ME HAS AMADO.

Y apareció el Padre Pio y Cristo unificado con él, justo cuando Nietzsche había muerto diciendo que Dios había muerto y que todos le habíamos dado muerte, y justo cuando el mundo giraba a mirar hacia la revolución bolchevique y nos decía como Marx que los que oran o claman al cielo clamaban hacia la nada y el vacío, pues al otro lado de la realidad no había nadie que oyera el clamor de los que sufren.

Y la verdad era otra, pues SIEMPRE HUBO ALGUIEN QUE ESTABA MIRANDO Y OYENDO TRAS EL VELO DE LAS APARIENCIAS DE LA VIDA MATERIAL Y TEMPORAL. Y ese Ser Misterioso y eterno decidió mostrarse más públicamente de lo que era su modo silencioso e invisible de actuar tras la pantalla del mundo.

Escrito como un homenaje al cumplirse los 788 años de la transición al más allá de San Francisco de Asis, hecho que se cumple este 4 de Octubre del 2014.

  

 

 

 



Etiquetas:   Religión   ·   Filosofía
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