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El Poder Psìquico y el Poder del Dinero, Vìnculos y Contradicciones.


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08/01/2014


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El Poder Psìquico y el poder del dinero. Vìnculos y contradicciones.


La Nueva Era y sus multifacéticos movimientos religiosos y semi-esotèricos nos traen a la palestra el problema del Poder Oculto, y su ocasional manifestación como dinero. Es un hecho que la religión no ha muerto, pese a los deseos de los materialistas y los ateos militantes, o de los muchos agnósticos que andan por allí. Sòlo que se manifiesta de modos nuevos, y los cultos pseudo-esotericos y esotéricos son uno de esos modos, le guste a quien le guste o le moleste a quien le moleste. Las actividades espirituales producen dinero, los errores y las herejías también, los libros esotéricos son vendidos y millones de pesos o dòlares circulan por el mundo por ese motivo. El fenómeno de Harry Potter, el Còdigo Da Vinci, y Paulo Cohelo están allì para recordárnoslo. Y muchísimos otros ejemplos.

Pero el problema de fondo es el logro del Poder Psiquico-espiritual, el dinero del alma, el poder de hacer cosas con la mente como hacen los yoguis, o el Maestro Philippe de Lyon, o un San Juan Bosco, o un Mikao Usui. O finalmente un Jesucristo o cualquiera de los profetas hebreos o un Tiresias del mundo griego. Ver acontecimientos lejanos como cercanos, como hacìa fray Andresito en el Santiago de 1850, o el padre Pio en Italia de la segunda guerra mundial, o ser omnipresente, con poderes de bilocación, o de multi-locaciòn como san Martìn de Porres. O sanar a distancia, como Jaime Galte Carrè en los comienzos de la parapsicología chilena.  Y suman y siguen, los Edgar Cayce, los Vivekanandas, los Prentice Mulford, los levitadores como San Josè de Cupertino o los caminantes sobre el agua o sobre el fuego. Etc.

Tener poder interior o una especie de fuerza mágica que mueve la materia, o manipular las circunstancias o las personas por una vìa invisible es una vieja aspiración del alma de los hombres, y que solo los maestros del espíritu han conseguido de modo cabal. Lo mismo el control del mundo de los espíritus y el dominio de las mentes de los hombres, como influirlos para que solo piensen lo que yo quiero que piensen. Unido a esto va el dominio sobre los demonios, sobre el clima, la muerte, la pobreza, la mala fortuna, etc. Lo que los hombres denominan la magia es precisamente eso. Un poder mágico. O misterioso. Muchos discutirán si eso existe o no, pero cuando lo experimentan en sus vidas se acaban las dudas.

Hoy se habla mucho de las energìas psíquicas, y en verdad se trata de eso, de un tipo de energía interna capaz de provocar efectos externos, en la mente o en los cuerpos de los seres humanos, o en el destino y las circunstancias. Algunos yoguis, como Sri Aurobindo, denominan al dinero un tipo de energía humana coagulada o cristalizada, muy deseable por cierto, al punto de entregarle el alma al Diablo por conseguirlo a como de lugar. Y sin embargo no es un poder absoluto como el de Dios o el del sol, o la energía nuclear, que es la misma del sol.

Por ejemplo, de què servirá un fajo de billetes de un millón de dólares si me estoy muriendo de sed en medio del Sahara, y estoy solo. En ese medio el agua es el valor absoluto para la vida. O de que me servirá el dinero si estoy desnudo en la Antàrtica en medio de una comunidad de pingüinos, y sin presencia humana. Allì el calor que irradian los cuerpos de esas aves es el valor absoluto, y si ellos mueren o se van yo también muero. El dinero tiene un valor simbolico social de intercambio de otros bienes equivalentes. Y nada màs que eso. Si me voy a presentar ante mi Creador el dinero de nada me sirve, excepto el modo y las metas  en que lo gaste mientras vivía. Y si postergue alguna misión espiritual por ganarlo.

Pero el poder espiritual puede servirme en casos extremos para salvar mi vida o la de otros, si influyo en la mente de un tigre que me va a devorar, como hacen los yoguis de los Himalaya. O si controlo a una cobra que me va a morder e inyectar su veneno en mi sangre. Asi hacen los adeptos de la magia egipcia o los maestros de yoga de la india. Incluso eso es lo que promete el Evangelio de san Marcos a los que tienen fe en Jesucristo. (Marcos 16, vers. 17-18).

Si tengo una enfermedad incurable para la ciencia mèdica, voy a un centro de poder espiritual como Dakshineswar, Tarakeswar, Lourdes o a la tumba de Rumi, o de algún otro santo carismático. O busco al chaman urbano de turno, el reiki, la acupuntura o a alguna otra alternativa que se me ofrezca. Puede que me equivoque ante la masa de ofertas, pero entre todos los falsos adeptos hay algunos verdaderos, con un poder real. O bien, usando mi poder interno puedo conseguir un trabajo remunerado si estoy cesante.

Pero hay cosas que yo debo hacer por mi mismo y no depender de los demás. Y eso es buscar còmo desarrollar mi propio poder. Ganar mi propio dinero espiritual. O còmo decía Paramahansa Yogananda, mi propia cuota de magnetismo espiritual o divino, para atraer hacia mi lo que necesito o lo que los demás me solicitan. Es parte de lo que el ya famoso Libro del Secreto plantea a un nivel degradado y profano. Tal còmo ese libro plantea las cosas las desfigura y las practicas que recomienda deslindan en la magia negra. Pero existen caminos buenos hacia la verdad y el poder. Pero, contrariamente a lo que dice El Secreto, y siguiendo a George Ivanovich Gurdjieff, un hombre de Conocimiento y de Poder, debemos decir que el sendero de despertar y el del logro del poder real exige sacrificios, esfuerzos perseverantes intensos, por largo tiempo, pero no para siempre.

Igual que hacemos para ganar dinero y ahorrar cada dia un poco, para tener un depòsito bancario para futuras inversiones, el poder espiritual también se logra con esfuerzo y con disciplina diaria. Eso es lo que enseñan los adeptos del yoga del espíritu, los budistas avanzados, los adeptos rosacruces, los alquimistas de la mente, los santos. Hay que acumular poder, reunirlo en un banco astral, por medio de una vida justa, ordenada, disciplinada, cuidando las palabras, los pensamientos, las emociones, la actividad sexual, el sueño, las entretenciones, lecturas, amistades, etc. Si uno es desordenado para vivir y para hablar y pensar, jamás tendrá poder interior, pues lo ha dilapidado. La energía es una sola, y la que uno tiene hay que cuidarla y administrarla muy bien, con sabiduría y amor. Los yoguis denominan Tapasya a los sacrificios y disciplinas que desarrollan el poder psíquico. La palabra deriva del sànscrito Tapas, o calor, calentamiento molecular psíquico.

Las practicas respiratorias avanzadas del pranayama de los yoguis, engendran calor, lo mismo el despertar de kundalini, y el descenso del Espìritu Santo. Se despiertan los fuegos de los chakras, arde el fuego del corazón, se calienta el cerebro. Esas son señales del despertar del poder mágico interno. Lo mismo ocurre con los mantrams unidos a la respiración. Y si le agregamos ayunos, mas poder engendramos y acumulamos. Pero una reacción de ira personal nos puede hacer perder todo lo que hemos ganado en semanas de pràcticas, por eso se recomienda el autocontrol y la serenidad.

Es lo mismo que si me tiento a gastar mi dinero en una ganga o baratela que me ofrece la publicidad. Gasto ahora y mañana no tendre poder para cosas màs importantes, cuando quiera sanar una enfermedad grave, o me pidan un servicio, o quiera ejercer la clarividencia. Estare vacìo de poder. Es como querer rezar de noche y por cansancio quedarse dormido sin obtener la respuesta divina que se deseaba. No hay energía de reserva. No hay combustible psíquico. Asi le sucede a la mayoría, pero no a los adeptos. Los iniciados saben que el laboratorio alquímico interno se debe mantener libre de miedo, ira, ansiedad, depresión, envidia, etc, pues los alambiques pueden estallar y el elixir de la vida se puede volatilizar o explotar. Paz profunda debe haber en el templo mental de cada persona para engendrar poder espiritual real, o magnetismo divino.

Quien desee tener poder oculto autentico, O dinero real del alma, debe dedicarle tiempo al desarrollo de ese poder, tal como un ambicioso se dedica a lograr sus metas materiales o de triunfo socio-polìtico. En el fondo el poder es uno solo, solo la dirección es diferente y los resultados karmicos también.  

Un materialista usa el mismo poder que un espiritualista, su objetivo es diferente, pero ambos deben poner amor y dedicación a lo que hacen. El problema es el ego humano, los apegos del corazón que provocara el esfuerzo de producir dinero y éxito material, la ignorancia que harà tomar malos rumbos a la persona y a que espíritu servirá, si a Dios o a Mamon, como decía Jesucristo. Y la elección, si es incorrecta, producirá efectos negativos en el futuro de esta vida o  en existencias futuras.

Hay que pedir sabiduría a Dios, como hizo Salomòn, para enfrentar las realidades materiales sin corromperse moralmente. En ese caso, si el éxito material viene la escala de valores del hombre no sufrirá menoscabo, pues escrito esta en los Evangelios: Buscad el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura. Pues Dios es Dios de Arriba y de Abajo, no solo de arriba. En rigor primero es Dios y la Verdad, el crecimiento moral e intelectual, luego el bienestar material. Si uno invierte la búsqueda y deja a Dios para el final no le ira bien, ni aquí ni en el màs allà.

Según los yoguis, en particular en los Yogasutras de Patanjali, los poderes ocultos que tiene una persona dependen del ejercicio mental, es decir, de la concentración en el poder infinito. Del karma personal, o de los mèritos acumulados de vidas pasadas, esfuerzos yòguicos de vidas pasadas, y de las drogas. En algunos casos vienen por pactos con espíritus de otros planos, o alianzas mágicas estratègicas. Y eso no es gratis. Hay riesgos ocultos en esa clase de tratos con seres invisibles.

Bastarìa con leer UNA ERMITA EN LOS HIMALAYA de Paul Brunton, y el Capitulo 18 de la AUTOBIOGRAFIA DE UN YOGUI, de Paramahansa Yogananda para ver esos riesgos.  El uso de los mantrams es una gran clave de poder. Pero se deben usar miles de repeticiones al dia para engendrar poder real y no meros chisporroteos de energía psíquica. Eso significa invertir tiempo, y no del que me sobra como raspado de la olla. Debe ser un tiempo sagrado de meditación y de acumulación de poder.

Pero en las fases primarias del desarrollo del poder interno èste se puede perder, por lo tanto se debe ser “egoísta” por un cierto tiempo, y aprender a recobrarlo rápido cuando se ha perdido o disminuido. Solo teniendo poder interno las experiencias espirituales se hacen constantes y el acceso al conocimiento superior es posible. Si sus estanques de energía están vacios no tendrá sueños iluminadores y no recibirá respuestas internas a sus dudas y búsquedas existenciales, y su voluntad será débil para expulsar a sus enemigos invisibles. Si quiere desarrollar poder trate de practicar màs ejercicios espirituales en la soledad. O en retiros espirituales con pocas personas. La meditación diaria, al estilo oriental, es indispensable para aumentar el poder interno.

Rehuir de la actividad social excesiva, las palabras vanas, las discusiones violentas, es indispensable para tener poder interno y engendrar calor psíquico, intuición y capacidad de influir en los demás. Sri Yogananda decía que el precio de la grandeza es la soledad, lo mismo que para todo creativo verdadero. Convivir mucho con la gente roba el tiempo que uno debe usar para desarrollar el poder interior, y para profundizar en si mismo y en la mente de Dios.

Como las personas le tienen miedo a la soledad se rodean de gente a cada rato y ya pierden toda posibilidad de tener poder interno real. Hoy la gente se rodea de vida social virtual por internet y pasa su tiempo y su encarnaciòn asì, y termina su perìodo de vida sin alcanzar las metas de su esencia espiritual. Y si quiere ser escritor, por ejemplo, tiene por fuerza que estar solo para escribir cosas buenas, y no ser un mero ganapán de las letras.

Y aunque en la vida se logre el dinero en grandes cantidades, o se obtenga poder espiritual a nivel de un chaman o de un yogui de verdad, debe recordarse que ESE PODER ES UN MEDIO Y NO UN FIN EN SI MISMO. Y màs que un premio ese poder sutil o material es una grave responsabilidad, una prueba existencial muy dura, y un medio de servicio, y en el recuento final deberemos comparecer ante el Creador para explicar què hicimos con ese Poder, mental o físico, que nos fue dado como administradores y no como propietarios. 



Etiquetas:   Religión
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Fgamboa, En él se hace mención brevemente a Jaime Galté, sin embargo su interesante vida da para escribir un libro o hacer un documental (tal como lo hiciera Silvio Caiozzi, quien destino un capitulo completo de la serie “Y si fuera Cierto” que transmitió TVN. Para quienes quieran conocer más antecedentes de las facultades paranormales de Jaime Galté no pueden dejar de visitar el siguiente sitio
http://fgamboag.wix.com/jaimegalte










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