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¿Cristianismo pasivo de cruces negras o Cristianismo activo de cruces blancas?


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26/11/2013


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¿Cristianismo pasivo de cruces negras o Cristianismo activo de cruces blancas?


Es ya un lugar común el escuchar que el creyente debe aceptar su cruz de cada dia, su carga diaria de karmas dolorosos, obstáculos y problemas no buscados. Hasta los rosacruces de Amorc nos dicen que uno debe asumir la cruz de dolor de la vida, cruz negra que se adorna con la rosa roja del alma divina que alumbra con su luz al mundo.

El Nuevo Testamento nos transmite unas palabras de Cristo que dicen: EL QUE QUIERA SER MI DISCIPULO QUE TOME SU CRUZ Y ME SIGA. Pero hay algo sutil y muy interesante que debe ser analizado en este tema. TOMAR LA CRUZ ES UN ACTO VOLUNTARIO CONSCIENTE, deliberado, de seguimiento del Maestro, en cambio las cruces de la vida simplemente son cruces que hay que asumir pues no hay otra alternativa posible. Es una cruz que uno debe tomar quiera o no quiera. No es el acto de seguimiento consciente que Jesucristo quiere de sus discípulos de hoy y de ayer.

La clave del asunto es la palabra DISCIPULO. Discìpulo viene de DISCIPLINA. Quien sigue a un maestro en cualquier área de la vida debe aceptar la disciplina de ese maestro. Si no lo hace es un mal discípulo o no es discípulo simplemente, ya que ese nombre le queda grande.

La mayoría de las personas que dicen ser cristianas no son discípulos del Señor. No lo siguen de verdad. Han tomado la actitud pasiva, son tibios del alma. Sus cruces son negras, son mera aceptación del dolor normal de la vida humana tal como es. Los pocos que toman la verdadera disciplina cristiana y el camino angosto en realidad toman la cruz blanca. Eso es un acto de seguimiento consciente y deliberado, de amor verdadero que se consagra a su sendero con generosidad y pasión.

Aceptar una enfermedad, o la muerte, o la cesantia, o el divorcio, cuando llegan a nuestra vida es un valor y una actititud cristiana sòlo cuando tal acontecimiento doloroso se acepta sin rebeldía, con humildad, entregándose a las leyes de la existencia tal como son, aceptando las limitaciones humanas que son como son y punto. Son cosas que uno no puede cambiar. Ese es el único aspecto cristiano de las cruces negras.

Pero hay que saber reconocer las cruces blancas también, son las màs meritorias, las que valen un peso de vida eterna. Se trata de aceptar que nos critiquen y se burlen de nosotros cuando hacemos el bien. O cuando lo hacemos y no se nos reconoce ni se nos agradece nada de lo hecho. Esa es una cruz blanca de imitación del maestro.

Otro tipo de cruz blanca es cuando asumimos un sacrificio consciente de ayuno y de oración, por una semana, o cuarenta días, o por veinticuatro horas. O cuando decidimos no reaccionar con ira ni impaciencia ante las contrariedades de cada dìa, por amor a Cristo, por la salvación del mundo o por la salvación de un amigo que anda en malos pasos. Eso es una cruz blanca de auto-disciplina de salvación o de transmutación del mal en bien en el mundo.

Tambièn es una cruz blanca cuando decidimos no dormir por una hora para orar un rosario o los salmos  de la Biblia, cuando el cuerpo pide dormir. Pues es nuestra voluntad consciente y el motivo de nuestro sacrificio el que pone el color a nuestra cruz. La flojera y la pasividad son negras, son los atomos tamàsicos de inercia, de la tradición hindù. La mera aceptación del dolor no es sobrenatural, es natural, lo hacen los animales mamíferos de todas las especies. Las cruces blancas son cruces voluntarias, de sacrificios de amor consciente, de obediencia a los mandamientos de Cristo. Eso es sobrenatural y de efecto eterno.

Asì es la disciplina real del sendero cristiano como camino de perfección, como lo entendía santa Teresa de Avila. De esta manera los voluntariados de servicio social son cruces blancas, ojala sin remuneración económica. Un mèdico o un profesor, o una enfermera, que reciben remuneración por un servicio al prójimo nos son necesariamente apostolados, sòlo lo son cuando su desempeño va mas alla de lo ordinario, a un nivel heròico, eso es lo sobrenatural de esa cruz y la hace blanca.

Lo mismo en el matrimonio, en la crianza de los hijos, en la amistad, sacrificarse por los que amamos es normal y bueno, pero no es sobrenatural. Jesucristo es muy claro al respecto. ¿SI SOLO HACEIS EL BIEN A LOS AMAIS, QUE MERITO TENEIS?, ¿ACASO NO HACEN LO MISMO LOS PECADORES, LOS DELINCUENTES Y LOS PUBLICANOS?

Rezar un padrenuestro es sano. Y bueno. Pero rezar 200 padres nuestros para lograr el conocimiento de Dios en visión mìstica, eso es sobrenatural y meritorio y puede obtener una mirada del cielo sobre nosotros. Dejar de fumar por cuaresma y volver a hacerlo después de semana santa es ridículo y tonto. Un sacrificio inútil, que solo sirve para demostrarle a la persona que si puede dejar el cigarrillo, que no se muere por no fumar.

La disciplina cristiana empieza en lo natural y va hacia lo sobrenatural, va de la tierra al cielo. Controlamos el cuerpo, los impulsos elementales, las palabras, los pensamientos y el corazón, para vencer nuestro ego o la soberbia natural y permitir que Cristo nazca en nosotros y se adueñe de todo nuestro ser, para volver a reflejarlo entre los hombres. Eso hacen los santos, los héroes de la fe. Los locos de Dios. Eso es tomar la cruz y seguir al Señor. Eso es expandir la conciencia personal hasta abarcar la conciencia crìstica e incorporarla en nosotros.

Las cruces negras sòlo son buenas si vamos caminando hacia las cruces blancas, como una preparación del verdadero camino. George Ivanovich Gurdjieff decía, en sus lecciones de cristianismo esotèrico que en este camino del Despertar de la Conciencia solo valen los sufrimientos conscientes y deliberados, no los que llegan a nosotros por el azar de la vida. Esos sacrificios producen poder y milagros en nuestra vida. Y expanden la conciencia y otorgan la inmortalidad.

Para los yoguis de la india, y según el Bhagavad Guita, estudiar es un sacrificio necesario para alcanzar el Conocimiento de Dios, lo mismo es la respiración conciente del pranayama, el servicio desinteresado, la meditación, el dominio de si mismo y el control de los pensamientos. Sin sacrificio no hay perfección, ni paz mental, ni conocimiento mìstico ni inmortalidad. Esa es la cruz blanca que Jesùs y los maestros quieren que los humanos asumamos.  

 



Etiquetas:   Religión   ·   Esoterismo
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